Escapar

La semana pasada se me hizo particularmente larga, me cuesta mucho estudiar y trabajar al mismo tiempo, más aún si hay 4 días en la semana que tengo una materia que me frustra tanto como danza.

Necesito volver a terapia, pero mientras tanto me trato de entender a la antigua, pensando por qué me pasa lo que me pasa. Por ejemplo con la carrera.

Sé que me gusta, que me apasiona, que mi vocación va por acá, pero últimamente estoy yendo a la facu sin ganas, con bronca, desmotivada, y ese sentimiento tan ajeno me pone mal. Tratando de averiguar por qué estoy así, descubrí que mi mayor problema es la frustración que me provoca danza.

Es increíble, porque amo ver a gente bailar, me emociono cada vez que veo a Julio Bocca o a Mikhail Baryshnikov, amo profundamente a Gene Kelly y si hoy amo el teatro musical es porque una vez, cuando era muy chica, mi mamá me llevó a ver a Julio Bocca bailar. Y si todo viene de la danza, ¿por qué me jode tanto?

Porque me cuesta, porque no me sale, porque no tengo un cuerpo “danza friendly“, porque como me gusta tanto ver cuando alguien baila bien me pone loca hacerlo mal. Además, cuando era chiquita hice la carrera de danza clásica y la tuve que dejar, y esa fue una de las mayores frustraciones que tuve en la vida.

Hoy danza para mí es llorar en silencio cuando un paso no me sale, es tratar y tratar de elongar algo que ya no puede más, que mejora pero no lo suficiente. Me encantaría poder bailar mejor para disfrutar más cada clase, pero lo único que hago es convivir todos los días con una frustración distinta. Y yo no quiero ser bailarina, sólo quiero aprender a girar sin caerme y poder seguir una coreo simple sin morir en el intento.

photo-1445964047600-cdbdb873673d

Yo soy cantante, mi objetivo con esta carrera es poder transmitir alguna emoción con mi cuerpo y con mi voz, pero no quiero enfocar mi carrera a la danza, no me hace feliz bailar, no al menos sabiendo que el profesor me va a poner una nota según mi rendimiento porque la presión es impresionante. Para mí la danza es un recurso expresivo, una forma de soltar y alinear el cuerpo, mejorar la postura, tener un porte distinto al pisar un escenario, pero no más. No quiero hacer coreos que impliquen tirarme al piso y volverme a levantar en una fracción de segundos, no quiero hacer combinaciones de saltos complejas, no me interesa y me frustra mucho.

Sé que cuando un artista sabe bailar, aunque no baile se nota. La manera de caminar, de pararse en un escenario, de percibir a los otros en escena, es totalmente distinta. La danza te da, sobre todo, percepción del espacio para sí y con los demás. Aprendes a reconocer cuál es tu espacio, dónde empieza y dónde termina, y la visión periférica te ayuda a no chocarte con el otro. Un actor con algo de conocimiento de danza puede encarar una coreografía sencilla y lucir grandioso, y yo quiero eso.

El lunes le dije a la profe de lyrical jazz que para mi la danza es como las matemáticas, entenderla me lleva más tiempo que a los demás, y yo en clase aprendo la forma de la coreo pero es imposible que saque de una todos los pasos (menos si son rápidos e implican que me tire al piso y me levante en nada de tiempo) y lo haga con la misma elegancia que los demás. Yo necesito tiempo, constancia, ayuda personalizada, alguien que me vaya guiando paso a paso, que me aliente, porque encima de que sufro que no me sale también sufro cuando el docente me mira mal justamente por eso.

positive energy

Anoche hablando con mis amigas encontré ayuda, una mano que necesitaba, porque encima de todo también me siento perdida en el trabajo. Ese trabajo que me da de comer, que solía encantarme, que me divertía, ahora ya no más. Todo me molesta, hasta las pavadas más pequeñas, y no encuentro para qué lado correr. Sentirse como una bola sin manija no está bueno, aunque es mejor estar así sabiendo que quiero cambiar, que necesito hacerlo, por más de que todavía no sepa mi destino, a no saber ni siquiera cuál es el origen de todo este desencanto.

Tengo dos cosas que me están quemando la cabeza, solo que pensándolo bien y analizándolo fríamente, me doy cuenta de que el temita con la danza no es más que una forma de canalizar en el cuerpo lo que viene traumando mi alma. A mí lo que más me preocupa es el tema del trabajo, del futuro profesional, o mejor dicho: mi presente profesional, que no es el que quiero, que ya no me hace feliz, que lo siento mediocre y básico porque sé que puedo hacer algo más por este mundo. Desde el día en que el traumatólogo me obligó a dejar danza supe que nunca iba a ser lo mismo, pero nunca llegó a causarme tanto problema como ahora, y creo que tiene que ver más con el conjunto que con la danza en sí.

Ojalá toda esta maraña de cosas que pasa por mi cabeza a la velocidad de la luz pronto se aclare, que el universo me guíe, que Dios me ayude, que todo lo que tenga que pasar sea para bien, pero que mi mente y mi cuerpo logren encontrar la paz que tanto necesito. Tengo 26 años, tengo toda una vida por delante, pero si no empiezo a ver para qué lado voy a guiar esa vida, voy a seguir perdida y cada vez más. No quiero eso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s