Qué decir si no hay nada

Hay un ejercicio de escritura que te pide que escribas todo lo que se te pasa por la mente, sin filtro, en una comunión directa e intensa entre lapicera, mano y cuaderno. Cada tanto lo hago, y es increíble cómo poco a poco los pensamientos se aflojan y la mano “va sola” mientras escribe todo lo que me pasa, todo lo que siento y ocupa lugar, para bien o para mal, dentro mío.

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Cuando empezás a aceptar

Dicen que con los años todo te empieza a importar un poco menos: la mirada del otro, el error cometido, los sueños frustrados. Ya no pensás tanto en eso que te falta y te dedicas a caminar, disfrutando cada vez un poco más el presente, porque de alguna u otra forma te fuiste dando cuenta de que justamente el hoy es lo único que no vuelve. Seguir leyendo