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Mi gran 2015

Si tuviera que ponerle una palabra al 2015, creo que le pondría GRANDIOSO. De todas las cosas que podrían haber salido mal, ninguna se dio el gusto y casi todo estuvo a mi favor. ¿Qué más se puede pedir? Un post largo, obvio.

A veces siento que el año transcurrió muy rápido, pero cuando pienso en todo lo que hice no recuerdo en qué tiempo pasó. Creo que haber hecho muchas cosas que me hacen feliz y haber estado rodeada de gente que me llena el alma ha contribuido a este disfrute continuo que me permitió transitar el año como pez en el agua sin darme cuenta del paso del tiempo. Porque cuando estás bien el tiempo pasa sin que lo percibas, ¿viste?

Antes de irme de vacaciones alojé en casa a Holly gracias a Couchsurfing. Una experiencia sin dudas inolvidable, tanto para ella como para mí, porque era mi primera vez como anfitriona y su primera vez como surfer, y para ambas fue un depósito de confianza bastante importante. Ella confió en mí y yo di todo para que su experiencia en Buenos Aires fuera muy buena. Salimos a caminar, comimos en familia, cantamos a los gritos en la plaza, charlamos muchísimo, y tan bien nos caímos que su estadía se extendió unos días más. Ahora ella está en su casa, y me alegra haber sido un granito de arena en su gran viaje por Latinoamérica.

En febrero nos fuimos a Las Grutas con mi mamá, mi cuñada y Benja. ¡Qué lindo que fue volver! Amo ese lugar, la playa, la tranquilidad, la gente que se pone el chip de la relajación y disfruta. Para mi fue raro volver a viajar en manada, porque estaba muy acostumbrada a viajar sola, manejar mis tiempos y mi presupuesto, pero me pude adaptar bien y la verdad es que hicimos un buen equipo. Además los últimos días me encontré con Pau, una amiga de la universidad, así que tuve mi momento de chismes y charla que tanto me divierten con una amiga que hacía mucho que no veía.

A fines de febrero tuve el ingreso a la universidad y ahí empezó mi cabeza a funcionar como el pajarito de la publicidad diciéndome “estás grande para esto, anda a saber si de verdad te gusta, por qué no aprovechas esa plata para viajar en vez de volver a estudiar, ya no vas a poder bailar como antes, fijate que sos re acomplejada con actuación” y demás cosas que me atormentaron por un buen tiempo hasta que me cansé y lo mandé a la mierda.

Mis niveles de ansiedad estaban a tope cuando los profesores que tomaron el ingreso dijeron que ellos no iban a estar en el turno noche. Quería conocerlos, quería saber quiénes iban a moldear mi futuro, y a quiénes iba a amar/odiar durante los próximos meses. Porque generalmente en mi vida la relación que tuve con mis profesores ha sido así, amor/odio constante, y generalmente el amor se da después, cuando ya no los tengo😛

Cuestión que llegó marzo, empezaron las clases y uno a uno empezaron a desfilar frente a mí. No literal, obvio. Las primeras impresiones son raras, a veces le pegan en el palo y otras… Como no soy de juzgar rápido lo que pasa, me tomé un tiempo para ver qué onda y la verdad que la gran sorpresa fue la profe de canto que parecía super seria y fue una de las profes con la que más nos divertimos.

Volver a empezar fue raro. Yo no era la nena de 17 recién salida del frasco que no entendía nada, la universidad ya no era ese edificio gigante y desconocido, pero aún así sentí que estaba ahí por primera vez. Quizás ahora mi miedo mayor era la edad, tener 24 en un mundo de cuasi adolescentes me daba pavor porque no sabía si me iba a llevar bien, pero fue el miedo más estúpido que pude haber tenido. Casi todos mis compañeros rondan mi edad, no fui ni por lejos la más grande, y a medida que nos fuimos conociendo nos llevamos cada vez mejor.

Tenemos nuestras diferencias, somos esencialmente distintos y eso es maravilloso, pero creo que hemos tenido la humildad y la confianza de crecer juntos, de aprender del otro, de dejarnos enseñar. Nos cuidamos entre nosotros, nos guiamos, nos ayudamos, también nos hemos peleado, porque la vida en comunidad es así, pero a pesar de todo seguimos y estoy muy contenta con el grupo que se formó. En estas carreras el grupo es muy importante, porque en frente de tus compañeros y de tus profesores estás desnudo (en el buen sentido). Si hacés las cosas como corresponde das todo y dar todo implica exponerse. Nosotros trabajamos con nosotros, y nuestro instrumento es más que delicado, por lo que si no hay un buen colchón que te sostenga cuando estás por caer, la cosa va mal. Y acá fue bien.

Pasé el cumpleaños más raro de los últimos tiempos. Volví a pasarlo en la universidad pero en una clase totalmente distinta a la de mi querido Luis Leo (le mandamos un besote). Llevé chocotorta, porque ante todo soy un clásico que respeta las tradiciones, ¡y a todos les gustó! Cumplí 24 años rodeada de pseudo desconocidos y el sentimiento fue raro, no sólo porque no conocía bien a nadie sino porque para mí cumplir 24 fue una mezcla de sentimientos. Siempre pensé que a esta edad estaría casada, quizás esperando a mi primer hijo, con una vida armada, y acá estoy otra vez estudiando, sin planes de contraer matrimonio más que con mi trabajo y ni hablemos de hijos. Todo lo que imaginaba de chica se desmoronó en el instante en el que me cantaron el feliz cumpleaños todas las personas que recién estaba conociendo, y no te voy a negar que fue raro pero reconfortante, porque me volví a plantear objetivos y eso siempre es bueno. Además, hicimos una fiesta de disfraces con los chicos de la facu y creo que hacía muchísimo tiempo que no me divertía tanto como esa vez.

Llegaron los primeros parciales y la profesora de Integración me dijo algo que al principio no me gustó pero que después entendí y apliqué. A veces está bueno sufrir un poco porque cuando captas el mensaje y lo aplicas, todo funciona mejor. Por algo hay gente que enseña y gente que aprende. Y yo me dediqué a aprender, pero las circunstancias también me llevaron a enseñar. Algunos de mis compañeros me pedían ayuda con algunas materias y yo, en la medida que podía, los ayudaba.

Me sentí muy bien enseñando, siempre pensé que ese gen materno nunca se había transmitido en el ADN y resulta que sí. Varias veces en el año me pidieron “asesoramiento educativo” y me gustó estar del otro lado. Confieso que con audioperceptiva he sufrido a niveles insospechados para poder entender, que me salga, y después poder explicar. Pero lo hice, y aprobamos todos así que evidentemente tan mala no soy🙂

Hablando de sufrimiento, a lo largo del año he tenido que enfrentar varios demonios. Tampoco fue tan grave, eran baby demons, pero rompían las pelotas igual. Complejos con el cuerpo, complejos con la edad, complejos con las cosas que no me salían, complejos con la exposición, complejos que tuve la valentía de tratar en terapia y me fue bien. Le agradezco infinitamente a Andrea por haberme ayudado a ver que el error no siempre es mío, que no siempre yo tengo la culpa, y que si al otro hay algo de mi que no le gusta bien puede darse vuelta y no verme. Aprendí a convivir con el rechazo, con que hay gente a la que puedo no caerle bien sin haber hecho nada, y sobre todo con el hecho de que si no me quiero yo nadie me va a querer, porque el amor empieza por uno.

En cuanto al trabajo, ¡qué año! Cumplí 5 años en la empresa, ahora tengo 21 días de vacaciones y pasé de categoría, por lo que por fin pude ver ese crecimiento profesional que me parecía tan lejano. Con mis compañeros formamos un lindo equipo, con nuestras idas y vueltas pero estamos sólidos, nos defendemos, nos ayudamos, y hay buena onda, que es lo principal cuando tenés que compartir 120 horas al mes con la misma gente y en horarios polémicos como ser a la madrugada.

Hoy me siento más confiada, más tranquila, feliz de hacer lo que me gusta porque pude encontrarle la vuelta, y contenta de compartirlo con mis compañeros, quienes han sido clave en el desarrollo de este año y me han dado una mano cuando tenía que estudiar o cuando me sentía mal. Ellos contribuyen día a día a que el trabajo sea más ameno, y está bueno que sea así porque al menos a mí eso me da ganas de levantarme con una sonrisa.

Pero la sonrisa no siempre estuvo. El 19 de mayo perdimos a Apolo, mi perro-hermano-amigo, nuestro compañero desde hacía 11 años. Él ya estaba viejo, como todos los perros de su raza la cadera le empezó a fallar y estaba sufriendo mucho. La última vez que vine a casa y nos despedimos el corazón se me partió en dos, él estaba tan contento y parecía que mi visita le había inyectado vida, pero sus ojos estaban tristes y supe que él mismo estaba pidiendo que lo liberen de tanto dolor. La decisión no fue fácil, es el día de hoy que me pregunto por qué un perro tiene que sufrir así, pero era lo mejor y ese martes se fue, rodeado de amor y al lado de su dueño.

Si yo pudiera explicar el dolor que sentí al leer el mensaje de mamá… pero no puedo. Yo sabía que tarde o temprano iba a pasar, y pensé que no me iba a afectar tanto pero me golpeó como una bolsa de papas en la cara. No podía parar de llorar, no podía entender cómo es que la vida había sido tan injusta con nosotros y con él. Apolo, nuestro bebé, se había ido para siempre. Imaginate que si ahora tengo un nudo en la garganta ese día no podía parar de llorar, estaba histérica, y agradezco con el corazón en un puño a mis compañeros y a mi profesor que se quedó todo el recreo haciéndome el aguante cuando yo no podía más que llorar. Creo que fue la primera demostración por parte de todos de que no estamos solos, tenemos a alguien que nos cuida, y que alguien que ni te conoce se quede al lado tuyo cuando bien podría haberse ido es algo que al menos yo valoro con el alma.

Volver a casa después de eso no fue fácil, tardé bastante en darme una vuelta por estos pagos, pero volví y dolió, aunque ya no tanto. Ahora, por ejemplo, estoy de vacaciones en mi casa y varias veces al ver el patio siento que lo veo, que la sombra que está en la puerta es él, y sonrío pensando en lo felices que fuimos todos juntos. Lo extraño, Apolo fue un perro increíble, un gran compañero, fue nuestro salvador cuando Jaime nos dejó, pero todo concluye y su vida se apagó, dejándonos a los cuidados de Toto, el perro niño que ya tiene 1 año pero que no piensa madurar. Es un chiquilín peludo y con cara de peluche, travieso y bochinchero, pero también es un buen compañero y hasta ahora ha demostrado estar a la altura de las circunstancias.

Yendo a un tema más feliz, a mitad de año nos fuimos con mi amiga Leo a Tandil, nos quedamos en la casa de Mante el novio de Clari y nos dedicamos a hacer las tres cosas que más nos gusta hacer: comer, pasear, dormir. ¡Qué rico que comimos y qué bien que la pasamos! Gracias infinitas a Mante por habernos alojado y soportado esos días, por confiar en nosotras y por ese pan casero tan rico que hasta el día de hoy me lo acuerdo, ¡jajaja!

A fin de año tuvimos la práctica escénica de la universidad. ¡Qué manera de sufrir! Las muestras por lo general son un bardo porque todo se hace a último momento, siempre parece que no vamos a llegar y ahí empiezan a ponerse histéricos todos, profesores y alumnos. Mi paciencia es poca, así que te imaginarás que el buen humor no reinaba precisamente cada día en mi rostro, pero al final nos calmamos todos y llegamos. ¡Y cómo llegamos! Algo que pensábamos que iba a ser bastante mediocre salió muy bien, todo el mundo nos felicitó y estamos chochos con el resultado. Mi papá quedó como loco con la banda en vivo, no sé si me habrá visto a mí o se habrá colgado con los músicos (como hace siempre), pero salió feliz así que ¡punto para Gryffindor! Mamá siempre llora, se emociona, vive todo a flor de piel, y también salió encantada. El tema eran mis amigas, un hueso duro de roer cuando no todas son aficionadas al teatro. Todas salieron eufóricas y “les gustó bastannnnte, quiero dar las gracias“, así que terminé ese día feliz.

Con todo esto, un post bastante largo que si llegaste hasta acá te aplaudo de pie, debo decir que el 2015 fue un año muy productivo, lleno de crecimiento profesional y personal. Tengo todo lo que quieren las wachas, porque sigo viviendo sola, trabajo, estudio, tengo una familia de oro y amigos que son de fierro. Nada, absolutamente nada de todo lo que logré este año lo habría podido conseguir sin la ayuda y el apoyo de mi familia y mis amigos, así que todo lo que hay de felicidad se los debo a ellos. Agradezco a mis compañeros de trabajo y de universidad por cuidarme y contenerme cuando ya no podía más, a mis profesores por haberme retado las veces necesarias y haberme enseñado tanto sin necesidad de ser agresivos sino todo lo contrario, a mi psicóloga que ya me dio el alta pero igual está ahí por las dudas, y por qué no a mí misma, por haber luchado y puesto todo para seguir, crecer, aprender, confiar y soñar.

De hecho hay un sueño que será el motor de este 2016, así que espero de corazón que todo salga bien y que este año me traiga tantas alegrías como el que estamos despidiendo. Quiero paz, amor, crecimiento, alegría, vida y salud, y pido lo mismo para todas las personas que amo y que ya forman parte de mi vida.

GRACIAS.

5 comentarios en “Mi gran 2015

  1. Jeremiasr dijo:

    Aunque es bastante largo, no puedo negar que este balance es uno de los mas completos que he leído en esta ultima semana Jaja.

    Que tengas un excelente comienzo de año Aya. Que tus sueños continúen siendo el soplo que impulse las velas del barco😉

    PD: En alguna ocasión que ande por Bs As, prometo pasar a saludar por Aeroparque🙂

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  2. Giancarlo Sereni dijo:

    Hola Aya que tal?

    Mi nombre es Giancarlo y soy desarrollador de aplicaciones Android entre otras cosas. Estoy trabajando en una App que sirve para registrar los buenos y malos momentos que tiene la vida. Desde las cosas más relevantes hasta las menos.

    Para promocionar mi aplicación creé una página en Facebook (https://www.facebook.com/loglyApp/).

    Dentro de las placas que creo para hacer conocida la App son las placas relacionadas con historias comunes, historias reales e historias que suman un porotito a nuestra vida como también aquellas que nos restan porotos.

    Buscando en Google imágenes de gente que se haya recibido encontré tu foto y tu blog. Es por este motivo que quería preguntarte si puedo hacer una placa con tu recibida y, de ser posible, que me cuentes en 2 oraciones qué significó para vos ese momento.

    Que tengas un excelente 2016!

    Saludos

    Giancarlo

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