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Soy feminista y me la banco, ¿vos? #HeForShe

La actriz Emma Watson fue nombrada Embajadora de la Buena Voluntad por la ONU y hace unos días realizó un inspirador discurso sobre la igualdad de género en la sede central.

El video dura poco más de 10 minutos y te aseguro que vale la pena verlo. Inspira, motiva, pero sobre todo recuerda que el feminismo no significa odiar a los hombres sino buscar la igualdad de derechos y oportunidades para ambos sexos. Coincido con ella en esto que dice:

Las mujeres han decidido no identificarse como feministas por que, aparentemente, ante los ojos de otros, esta expresión las hace ver agresivas, anti- hombres y hasta poco atractivas. ¿Por qué se ha convertido en una palabra incómoda?

Y esa es una de las tantas cuestiones importantes, ¿por qué buscar la igualdad de género debe implicar el odio hacia el otro sexo? Si al fin y al cabo para nacer necesitamos a los dos, de otro modo no se gesta el ser humano. Entonces, ¿por qué cuesta tanto entender que las mujeres también tenemos los mismos derechos que los hombres tanto en lo profesional como en lo personal?

A lo largo de mis años universitarios se hizo común el pensamiento de que a los hombres gerentes les pagan más que a las mujeres gerentes, y eso es tomado como algo “normal”, a veces con el único justificativo de que “las mujeres en algún momento van a querer tener hijos y van a abandonar sus puestos de trabajo, en cambio los hombres no”. Pues bien, el hombre también es padre cuando nace un bebé, independientemente de que ese niño no crezca 9 meses adentro suyo. Además, conozco muchas mujeres que han decidido no ser madres, más allá de sus carreras y más allá de los mandatos familiares, por lo que ese justificativo no es válido para no cumplir con algo tan básico como un sueldo equitativo.

Por otro lado, a mí no me cobraron menos en mi universidad por ser mujer, entonces ¿por qué van a pagarme menos por mi trabajo? Si yo me esforcé igual que mis compañeros hombres, trabajo con la misma dedicación que ellos y hasta ahora no tengo intención de formar una familia en los próximos años. El camino para formar mi carrera fue exactamente igual que el de mis colegas del sexo opuesto, y lo que sea a futuro debe depender sólo de mí, no de mi empleador ni de lo que la sociedad considere que debo ser.

Como dice Emma en su discurso: la igualdad de género también es un problema de los hombres. Porque no sólo las mujeres estamos preconcebidas de cierta forma, los hombres también. A nosotras se nos toma como conejas reproductoras, si no sabemos cocinar no seremos buenas esposas y si no podemos mantener un hogar no seremos buenas madres. Pero los hombres están “obligados” por la sociedad a esconder sus sentimientos, a reprimirse, a mostrarse fuertes y machos aún en situaciones en las que no se sienten así. El hombre debe proteger y la mujer ser protegida, el hombre debe mandar y la mujer obedecer. El hombre es fuerte y la mujer es sumisa.

¿Es eso justo? Claro que no. Ni unos ni otros deberían ser estereotipados, ninguno debería ser reprimido por sentir lo que sienten, ninguno debería ser obligado a nada, ni siquiera a tomar una posición según lo que la sociedad espera de vos ya seas hombre o mujer. Los hombres también pueden llorar, sufrir y ser vulnerables, los hombres también quieren que los quieran, los hombres son como nosotras y nosotras como ellos.

Como dije antes, para ser persona se necesitan dos: hombre y mujer. Para convivir mejor y ser una sociedad más igualitaria tanto hombres como mujeres deben tener las mismas oportunidades, los mismos derechos, los mismos deberes y la misma percepción por parte de los demás.

Nosotras también tenemos que poder tener la decisión final sobre qué hacer con nuestro cuerpo sin que nos juzguen, y no hablo del aborto, de tatuajes o de la cirugía estética, hablo de la decisión que tomamos al vestirnos. No deberíamos tener que justificar nuestra elección si decidimos usar una pollera muy corta o una remera muy escotada. Tampoco deberíamos justificarnos al elegir un corte o color de pelo. Nada de lo que usemos exteriormente debería definirnos, nada debería permitir que la sociedad nos etiquete como “putas” o “marimachos” por la ropa que elegimos o por cómo nos cortamos el pelo.

Tengo la suerte de haber tenido padres y maestros como los de Emma, que me apoyaron en mi carrera y me quisieron tanto como a mi hermano aún siendo mujer. Ellos nunca pensaron que yo no llegaría a cumplir mis sueños por ser una chica, nunca me limitaron en mis aspiraciones por no ser un hombre, y aunque a veces cuando hablo de viajar sola piensan que por ser mujer estoy más expuesta, no es más que una preocupación fundada en los prejuicios de la sociedad, esa sociedad que como tantos otros feministas también quiero que cambie, para que al decir que quiero viajar sola mis papás no vean peligro y para que estén seguros de que ser mujer no me expone a nada a lo que no esté expuesto también un hombre.

Finalmente, cito las palabras de cierre de su discurso y me uno a ella como tantos más:

Para hacer el cambio necesitamos estar unidos y las buenas noticias son que ahora tenemos una organización unida. Te invito a que te dejes ver y que te preguntes: Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo?

Enterate más sobre este movimiento acá: http://www.heforshe.org/

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