Aprendé de tu jefe

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Esta semana laboral empezó el martes y con mis amigas ya tuvimos nuestros respectivos conflictos. Cuando sos empleado siempre hay algo del jefe que te va a caer mal, y pensas para tus adentros que cuando vos seas jefe las cosas van a cambiar y no vas a ser así. Pero de pronto llegas a un puesto con gente a cargo y pasa lo contrario, sos el fiel reflejo de esa persona a la que odiaste secretamente durante toda tu vida laboral. Algo así como un haz lo que yo digo…

Por eso me puse a pensar que algunos jefes son como esos maestros que cuando tienen un curso a cargo se olvidan de que ellos alguna vez fueron jóvenes y tuvieron maestros detestables, se prometieron ser más copados con sus alumnos y ahí están, generando las más desopilantes teorías conspirativas en su contra.

Dicen que “el que sabe sabe y el que no es jefe” pero no creo que deba ser así. Pasa, es cierto, pero podemos evitarlo. Somos una generación de nuevos profesionales que buscamos algo más que retos y malas caras, que no nos gusta trabajar en un ambiente tenso y mucho menos algunas faltas de respeto como me ha tocado vivir. Trabajamos pero no siempre de cosas que nos apasionan, porque no se puede o porque no nos animamos a arriesgarnos, pero si hay que trabajar para llegar a fin de mes y pagar las cuentas al menos que sea de la forma más humanamente posible.

Así que… ¿por qué no aprendemos de nuestros jefes? ¿Por qué no tomamos esas cosas que hoy nos disgustan y las tenemos muy presentes al momento de ser nosotros los que tengamos la batuta? ¿Por qué quejarnos de lo que hace o hizo el otro si después no nos vamos a proponer cambiarlo? Esa es la clave, según mi punto de vista, para que nosotros seamos una generación de personas felices, trabajando de lo que nos gusta y dando nuestro máximo potencial. O trabajando de lo que nos toca pero de la forma más feliz posible.

Porque decime si no es lindo dar lo mejor de vos sabiendo que sos reconocido, que tu trabajo vale, que aunque te equivoques igual tenés a alguien que te enseña y no te reta. A mí me encanta poner lo mejor de mí cuando sé que para el otro es importante, el reconocimiento siempre me hace sentir bien, y me gusta que cuando me equivoco me digan qué hice mal y me enseñen, no que me traten como imbécil y me digan mis errores de la manera más irónica y patotera posible. Eso me revienta y me mal dispone, porque no me dan ganas de trabajar cuando si haces algo te retan y si no lo haces también lo hacen.

Los jefes deberían delegar algunas responsabilidades en sus empleados, para hacerlos sentir que forman parte de algo más allá del cumplimiento de sus tareas. Y no me refiero a que deleguen cosas realmente importantes, ni tampoco que deleguen todas esas cosas que ellos detestan hacer, sino que busquen el potencial de cada empleado y los hagan trabajar haciendo que desarrollen alguna habilidad que ya tienen.

El jefe no debe dejar de ser la autoridad a la que recurrir, pero no debe dar miedo sino inspirar confianza. Tiene que guiar al rebaño, ser el ejemplo, el modelo a seguir. El jefe es esa persona que logró lo que vos también querés en un futuro, por eso también sería justo que exista la rotación. A vos como empleado te debería dar orgullo decir “trabajo con X persona”, deberías sentir que aprendes algo de quien está a cargo de vos. El jefe debe inspirar, animar y potenciar al empleado, para que al momento de salir de la empresa seas un mejor profesional.

Mi primera jefa, Silvina, era la jefa perfecta. Estoy muy agradecida por haber conocido a alguien como ella, porque representaba todo lo que a mí me gustaría encontrar en un jefe en otro trabajo. Hoy en día no estoy muy inspirada, pero no es la idea hablar mal de nadie. Sólo resaltar que los buenos jefes existen, sí señor, pero no son la mayoría.

Hay muchos jefes que se enojan con vos porque haces algo que ellos ni siquiera respetan. ¿Qué puede pretender de sus empleados un jefe que no cumple ni él mismo el horario de ingreso? Repito: el jefe debería ser el ejemplo, el que llega antes y se va después, el que busca en sus empleados lo mismo que él es.

Existe la modalidad de trabajo por objetivos (como Google) y también existe la modalidad del teletrabajo, en donde un programa cuenta las horas de trabajo que empleas en cumplir un objetivo y te pagan en consecuencia. Yo trabajé así y está muy bueno, porque vos podés armar tu día/semana según los objetivos que tengas para cumplir en tu trabajo. No importa a qué hora trabajes siempre y cuando el día de la fecha límite el trabajo esté listo.

Así que, volviendo al inicio, pienso que deberíamos armar una lista con todas las cosas que hoy, como empleados, no nos gustan de nuestros jefes. Deberíamos tenerla a mano cada vez que tengamos gente a cargo, y revisarla cada tanto si sentimos que estamos siendo un poco como esa persona nefasta que nos complicó la vida anteriormente. No digo perder autoridad, sino ser más flexible sin que te tomen el pelo.

Y sino, ¿por qué no ser tu propio jefe?

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