Edesur y los 11 días

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¿Alguna vez sentiste que la desesperación te invadía y que eras capaz de hacer cualquier cosa? ¿Alguna vez te carcomió la cabeza la impotencia de hacer cosas y que no tengan efecto? Si te pasó me vas a entender, sino vení que te cuento cómo viví los 11 días sin luz en casa.

El viernes pasado (27/12/13) alrededor de las 15.30 nos quedamos sin luz. Corte que debía durar cuanto mucho unas horas terminó en 11 días de furia. Entiendo los cortes porque la energía no da a basto, pero 11 días sin escuchar el reclamo de los vecinos cuando el único edificio de la cuadra sin luz era el nuestro me parece una barbaridad.

Tuvimos que vaciar las heladeras y vivir al día todos los días porque no podíamos tener nada en casa, con el calor hasta las frutas que no necesitan frío se pudren. Gracias a Dios los últimos días de la semana pasada no hizo tanto calor, pero los días que sí casi nos morimos.

Yo no podía dormir del calor, casi todos los días terminaba de madrugada en el Open 25 de la esquina tomando un poco de fresco y cargando mi celular. Me volví twitter adicta porque ni siquiera podía leer, me hace muy mal hacerlo sin luz por mi problema en los ojos, así que imaginate que no la pasé nada bien.

Si a eso le sumamos que los políticos bien gracias, la indignación crece. ¿Sabes lo desesperante que era no tener luz (ni agua) y ver que en los medios De Vido/Echegaray/Capitanich/Bonafini y toda esa manga de atorrantes estaban más preocupados por cómo los trataba Clarín que por la crisis energética que está viviendo el país?

Pero claro, siempre hubieron cortes de luz en el interior sólo que ahora como afecta a Capital Federal todos se hacen eco. El problema no es de ahora señores, el problema viene de hace tiempo pero nadie hace nada. A los políticos les importamos lo mismo que a mí la vida de Wanda Nara, somos su medio para vivir porque nos chupan los sueldos como los vampiros la sangre.

Estos 11 días los viví indignada, con impotencia, con bronca, con ganas de prender fuego todo pero tratando de que no me invada la furia. En cada llamado tanto la gente de Edesur como los del ENRE me atendieron muy amablemente y no me puedo quejar justamente de eso. Se mostraron muy solidarios y a pesar de que luego de los llamados no pasaba nada, ellos me atendieron bien y se preocuparon.

Los entiendo y me pongo en su lugar porque yo también trabajo en atención al cliente y cuando el otro se queja lo único que podes hacer es escuchar y esperar a que el otro se descargue. A veces uno lo que más necesita es que alguien nos escuche. Les agradezco su solidaridad a pesar de que sus derivaciones de mis reclamos no hayan servido de mucho, porque si volvió la luz fue gracias a que una vecina tenía un conocido trabajando en Edesur que sino… todavía estamos puteando.

Realmente me dieron instintos asesinos, pero todo pasa y por suerte el 2014 tuvo otras cosas felices como haberlo comenzado con mi familia, en la pileta, viendo a mi abuela evolucionar favorablemente y a mi abuelo más tranquilo, a Apolo un poco más viejo y a Benjamín feliz con su bicicleta nueva.

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