Las experiencias al leer un buen libro

Anoche terminé el libro Norte y Sur que hace un tiempo tenía ganas de leer. He de confesar que de no ser por Lucía, mi amiga estudiante de Letras, no habría conocido esta joya de la literatura (boeh… ¿para tanto?) que se presentó ante ella como la serie de la BBC North & South, en la que adaptan el libro de una forma maravillosa y con actores más que excelentes.

No voy a hablar más, te recomiendo que o veas la serie o leas el libro, y si te decidís por lo primero igual no dejes de leer el libro. Hay cambios, claramente, pero nada que no haya estado bien pensado para la televisión. Y sobre todo, vale la pena ver el progresivo cambio de actitud de los personajes.

libros

¡Muchos, muchos libros para mí!

Ahora bien, siempre que leo un libro que tenía muchas ganas de leer o uno desconocido me cautiva, me pasa que no quiero que se termine pero quiero saber el final y vivo en una angustia constante por querer leer un capítulo más pero hacerlo lento, releyendo, como tratando de imaginarme la forma en que los personajes dirían tal o cual frase. Así que me puse a pensar en todas las cosas lindas que me pasan cuando leo un buen libro y en mis deudas pendientes:

  • Cuando leo un libro en papel que tiene aroma a viejo, leo y huelo, adoro ese aroma a pasado, a hojas viejas, hacen más interesante la lectura. Mi libro de El Fantasma de la Ópera tiene ese olorcito y hace que lo quiera más.
  • Si tenía muchas ganas de leer el libro que tengo en mis manos es muy probable que me sienta nerviosa antes de abrirlo, y las primeras páginas las lea con las manos calientes de la emoción, rogando que sea todo lo que espero o mejor.
  • A medida que un libro que me gusta va avanzando puedo llegar a olvidarme del mundo y concentrarme exclusivamente en la historia, dejando de comer, de dormir, de salir. Me ha pasado que aún teniendo que salir por motivos de fuerza mayor siento que sigo inmersa en la historia, que los personajes están vivos y me imagino qué hacen mientras el libro permanece cerrado aguardando por mi.
  • Si es un libro romántico es muy probable que cuando el caballero se le declara a la señorita me ardan las manos y hasta puedo llegar a sentir las mariposas en el estómago que él siente, lo mismo si le pasa a ella. Me enamoro con ellos y de ellos, no puedo evitarlo.
  • Lo más lindo de un libro es cuando me permite entregarme a las emociones, de pronto me enojo y al ratito estoy llorando como si el que se murió hubiera sido mi pariente.
  • Casi llegando el final, si el libro me gustó mucho es muy probable que me encuentre en el limbo de querer terminarlo para saber qué pasa pero leer lento por no querer que la historia se acabe. A veces busco fan fics respetables en donde la historia sigue el curso que a mí me gustaría que siga, otras veces las imagino en sueños, y sino siempre hay alguna autora ávida de continuar una historia que me ayuda en la necesidad de saber qué pasó después del “felices para siempre”.
  • Aunque no soy de leer libros de autoayuda, cuando agarro “Ama porque sí” y lo leo un rato, después me siento plena, como si inmediatamente las cosas que dice pudiera aplicarlas a mi vida. Me gusta, no es “haz ésto y serás feliz” sino es una guía para aprender a no quejarse tanto (¿podré?) y aprovechar el hoy.
  • A veces cuando me siento mal o algo me puso triste, el refugio de una historia conocida pero muy querida puede llegar a levantarme tanto el ánimo como si tuviera un séquito de amigos diciéndome lo valiosa que soy.
  • Sufro enamoramiento temprano con los protagonistas de la mayoría de las novelas románticas que leo. Claro, están para eso, pero como la literatura contemporánea mucho no me gusta te imaginarás que mis amores platónicos son Mr. Darcy o el reciente Mr. Thornton, hombres que en el SXXI son casi imposibles de encontrar. Gracias a los libros creo que moriré soltera, jajaja!
  • Nunca leí libros de terror al estilo Stephen King, creo que me entrego tanto a las emociones que viviría con mucho miedo. Tengo muchas ganas de leer los libros de Anne Rice sobre vampiros, habrá que ver cuándo los agarro. A diferencia de los payasos o la niebla, los vampiros no me dan (tanto) miedo.
  • Tengo una eterna deuda pendiente con los clásicos. Sí, Jane Austen escribió clásicos, pero me refiero a esos que son más “para todo público” y no tan “para nena”. Arthur Conan Doyle, Charles Dickens, Edgar Allan Poe, Tolkien, Gabriel García Márquez, George Orwell, Truman Capote, Giovanni Boccacio, retomar a Dante Alighieri, darle una chance a Jorge Luís Borges y a Julio Cortázar, Alejandro Dumas, Scott Fitzgerald, en algún momento ser valiente y darle otra oportunidad a Miguel de Cervantes, leer a Umberto Eco en italiano, retomar a Oscar Wilde. Y la lista sigue con Ernest Hemingway, Shakespeare, otros clásicos de la literatura italiana y releer los grandes clásicos de la antigua Grecia.

No sé en qué vida terminaré de leer todo eso, pero las ganas no faltan. Me gustaría tenerlos todos en mi casa, así como también me gustaría tener un silloncito para no tener que leer acostada, pero por ahora me conformo con todo lo que tengo sólo que siempre un libro más no viene mal. Soy una ambiciosa de los libros, lo sé, pero me encantan.

Mi sueño es tener una gran biblioteca con libros de distintos géneros todos leídos por mí, con mis preferidos en tapa dura y en su versión original. Me encantaría poder comprarme todos los libros de Jane Austen en tapa dura y hojas con borde dorado, en inglés obvio. Algún día, cuando pueda irme a Inglaterra me los compraré y me los traeré como un buen tesoro. Ella es una autora que adoro y que si bien cuenta historias cuyo final es totalmente predecible (siempre terminan bien), la trama en el medio es muy divertida. El día que pueda visitar Bath creo que voy a llorar, es como la Disneylandia para frikis como yo.

A futuro me imagino de anciana sentada en un sillón frente a una chimenea, sola y rodeada de libros, leyendo con un perro a mis pies. Digo sola no porque no me imagine un futuro con familia, sino porque me molesta que me interrumpan cuando leo y si hay alguien dudo que pueda estarme callada.

Lo que te puedo decir respecto de qué me pasa cuando el libro no me atrapa es simple: le doy una, dos, tres chances, cuando ya me olvidé hasta del título, dudo que lo vuelva a agarrar. Hasta ahora tuve buen ojo, pero hay dos que NO recomiendo: Imposible de Danielle Steel (me captó que la protagonista sea una galerista pero me aburrió que sea una cincuentona adolescente con sin carácter que mantiene a un vago sólo porque… bueno, ya sabrás) y El Proyecto Brontë de Jennifer Vandever (me gustó porque se trataba -supuestamente- de una búsqueda de cartas de amor perdidas de Charlotte, pero en vez de eso me encontré con otra protagonista aburrida y cuyo objetivo se resume en ver si hacen de su investigación una película o no).

Tengo muchos otros libros pendientes que no van por autor sino por título, así que te imaginarás que si fuera por mí me compraría una librería completa. Pasión que me persigue desde chica, no lo puedo evitar.

4 comentarios en “Las experiencias al leer un buen libro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s