Cosas de secundaria

Tal y como lo muestra Glee en cada capítulo, todos tuvimos experiencias buenas y malas en la secundaria. Quizás en la mía no nos tiraban platos de salsa o pintura en la cara, pero sí hacían cosas que molestaban de la misma forma, así como vivimos momentos muy emocionantes juntos.

En mi caso, yo nunca fui del grupo de la gente más top del colegio. Siempre me llevé bien con todos, pero había un grupo más “popular” y estábamos el resto. Afortunadamente nunca tuve que sufrir aislamientos ni cosas por el estilo porque tenía muy buena onda con mis compañeros, y es el día de hoy que tengo muy buenos recuerdos del hermoso grupo con el que compartí 5 de los mejores años de mi vida, pero es cierto que hubieron veces en las que quería correr de ahí antes que quedarme un minutos más.

Por ejemplo: nunca fui buena en los deportes, de hecho debo confesar que me anotaba en los intercolegiales para poder faltar de forma justificada a la escuela (de otra manera no me dejaban faltar, excepto que esté enferma… cosa que nunca pasaba), y como la profesora de gimnasia era consciente de mi incapacidad deportiva aceptaba llevarme pero con tal de que controle que no nos hagan trampa con los puntos, le ponga “huevo” a la hinchada y ayude en todo lo que se necesitaba. Obvio que yo hacía todo lo que me pedían, aunque el pre-calentamiento me lo tenía que fumar igual y era un embole.

Lo triste es que cuando había que formar equipos en las clases de educación física a mí nunca me elegían primero, excepto mis amigas que con la mejor onda no me hacían sentir mal y se adueñaban de mí, para el resto era la lacra del grupo. Y digo esto porque aún quedando últimas las 2 más malas de la clase, a mí siempre me elegían última. Hasta para el quemado entraba tarde al equipo, y miren que el quemado no es la gran cosa.

Quizás es una estupidez recordar esto después de tanto tiempo, pero ya no me hace mal, es más, hoy lo tomo con gracia, pensando que si yo hubiera sido buena en algún deporte quizás habría hecho lo mismo. Son esos detalles que forjan la personalidad de uno, y en mi caso podría haberme afectado para mal, haciéndome anti-social o terminando como Junior (el de Cármen de Patagones que mató a sus compañeros por gastarlo), pero no. Por suerte, todas esas pequeñas cosas que me molestaron en la secundaria sirvieron para hacer de mí una mejor persona, para no hacerle lo mismo a los demás, y está bueno porque cada vez que siento que no puedo más, todo eso me da aliento para demostrarme a mí misma que se puede, y claro, demostrarles a los demás que yo puedo.

Pero no me puedo quejar, creo que más allá de algunas pequeñas cosas y del temita este de la clase de gimnasia, tuve un grupo adorable de gente alrededor. No todos eran mis amigos, sí muy buenos compañeros, y siempre estuvieron ahí. Todos los momentos más importantes de mi vida los pasé con ellos, y siempre me ayudaron, me aconsejaron, me consolaron. Perdí gente muy querida en la secundaria, perdí a mi perro, y cuando llegaba llorando o estaba triste, todos mis compañeros estuvieron conmigo para que yo no me sienta mal.

El momento más importante de mi vida, cuando me enteré que iba a nacer Benja, fue el 1 de enero de 2009 a las 00.05, estaba en Bariloche compartiendo mi viaje de egresados con ellos. ¿Y saben qué pasó? Festejamos todos juntos la llegada del nuevo bebé, celebramos que iba a ser tía, todos emocionados por estar lejos de casa y poder compartir una noticia tan importante. Eso no me lo voy a olvidar nunca.

No cabe duda que la secundaria te marca, y aunque yo no haya sido la más popular, ni la mejor deportista, ni la mejor alumna, creo que así como yo tengo algo de cada uno de ellos en mí, debe haber algo mío en cada uno de ellos. Las sonrisas, las lágrimas, los momentos vividos, las peleas, los gritos, la hinchada, la lucha, el aguante y sobre todo el compañerismo, fueron compartidos por todos. Imagínense, la mayoría compartimos 14 años de escuela, otros se sumaron en la secundaria, así que estuvimos prácticamente más tiempo juntos nosotros que con nuestras familias, y ya éramos una gran familia.

Mi grupo se llamaba La Euritmia, éramos unos locos que andábamos siempre juntos, principalmente el último año en el que nos movíamos en masa. Los últimos meses nos moríamos por dejar la secundaria y comenzar la universidad, hoy creo que todos tenemos ganas de volver a esa vida aunque sea una semana. Hasta los profesores lloraron cuando nos fuimos, así que creo que dejamos algo bueno en ellos.

Hoy nuestro recuerdo se materializa en una foto, egresados 2008 en el pasillo de la Dirección, pero sé que cada profesor se acuerda de nosotros en alguna oportunidad del año, porque no me jodan, fuimos especiales.

En fin, ayer me estaba acordando de todo esto no sé por qué y sentí que lo tenía que escribir acá. Quizás alguno lo lea y se sienta identificado con su propia experiencia en la secundaria, y sino está bueno compartir mi experiencia, que no fue perfecta pero fue la mejor.

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