Los pequeños mimos

Ayer cobré, y hoy ya empecé con mi fiebre consumista disfrazada de “pequeños mimos” que me hago para sentirme mejor. En realidad, también está la excusa de que “necesitaba” comprarme un jean para la facu, pero la remera no la necesitaba y la compré igual, a la cartera tampoco pero bueno.. estaba de oferta (al igual que todo lo anterior).

Las ofertas cuando una recién cobró son como francotiradores amenazando la voluntad propia por ahorrar, y yo, débil persona en éste universo, caigo rendida a sus pies para que maten mi billetera. Obvio, me encanta el resultado de tener ropa nueva, pero la plata como el agua se va.

Cuando recién me mudé a BsAs era bastante desprolija con mis gastos, de hecho, al saber que papá me iba a rescatar de mi falta de liquidez, me dejaba llevar por las malditas ofertas. Con el paso del tiempo aprendí lo valioso que es llevar un presupuesto (y cumplirlo) para que no llegue fin de mes y una empiece a arañar las paredes en busca de aunque sea una moneda. Además, tampoco es justo desvalijar a mis padres después de todo el sacrificio que ellos hacen para bancarme absolutamente todo lo que hago acá.

Hoy en día que cobro mi propio sueldo, he aprendido a crear y respetar mi presupuesto, recolectar absolutamente todas las boletas y tickets, ordenarlos según mes, y luego llevar un control de todo. No soy una obsesionada, pero el dinero no es algo que me llueva (y creo que muy poca gente tiene esa suerte), por eso lo cuido… en la medida en la que mis debilidades me lo permiten.

Siempre sé cuánto tengo que gastar sí o sí por mes, y de ahí hago el cálculo de cuánto me queda para gastar en lo que se me antoje. Casualmente este mes no es de esos en los que diga “qué bruto, cuánto resto que me queda!”, pero ya me di mis gustos, ahora hay que esperar a ver qué gustos pide UADE.

Todo esto lo reforcé el año pasado mientras trabajaba en www.intuic.com y tuvimos que hacer una campaña de social media para el programa Consumo Inteligente de Master Card. Ahí me empecé a interiorizar más acerca de cómo armar bien un presupuesto, y por supuesto (JA! quedó tipo cantito) que ahora lo aplico. Les recomiendo entrar a ambas páginas, porque tienen cosas muy interesantes, la primera sobre social media y PR, y la segunda sobre cuidado de dinero.

No sé cómo fue que terminé hablando de recomendaciones monetarias, lo único que se es que cada vez que pronuncio “monetario” se me viene a la mente Martín Redrado y su pelea ridícula con Luciana Salazar. Mi mente, en definitiva, es un desaaaastre!

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