Une histoire d’amour

Hace unos años, 3 para ser exactos, estuve en París y caminé como nunca. La ciudad no fue de lo más amigable en cuanto al clima los primeros días, pero después cambió y todo fue sol y colores hermosos. Es increíble lo lindos que se ven los edificios al atardecer, con el sol que pega en el Sena y tiñe de un rosa naranjoso todo lo que toca; ahí te das cuenta de que no por nada la llaman la ciudad del amor.

Seguir leyendo