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El opio de las masas

Si estudiaste algo relacionado con las ciencias sociales seguro escuchaste esta frase en alguna de sus versiones, siendo la más popular la traducción de una cita de Marx “la religión es el opio del pueblo“.

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Podés estar de acuerdo o no con el pensamiento marxista, no es algo que quiera discutir acá, pero hoy me levanté pensando en la veracidad de esta afirmación porque todos necesitamos creer en algo, ya sea Dios, el universo, las energías, el destino… incluso en la Ley de Murphy.

Lo cierto es que todas las cosas pasan por algo, cada decisión que tomamos está guiada por algo que va más allá de lo racional y necesitamos creer que es así, necesitamos que exista algo más poderoso que nuestra mente para justificar nuestras acciones, sus consecuencias y lo que nos provoca.

Me puse a pensar en la forma casi irracional en la que me aferré a la religión cuando a mi abuela le dio el ACV, casi vivía pendiente de alguna oración, de algún contacto con Dios que me permita decirle, implorarle que no le pasara nada a mi abuela. Como era algo que yo no podía manejar desde mi racionalidad me aferré a algo externo, algo superior a mí, y eso me hizo sentir bien. Rezar era mi única arma contra el flagelo de no poder hacer nada, me hacía sentir útil, contenida, y me tranquilizaba.

Este año cuando Apolo ya estaba en sus últimos momentos, sufriendo y pasándola mal, no te imaginás cómo le pedí a San Roque que no lo hiciera sufrir más, que muera sin que nosotros tengamos que intervenir. No me dio bola, o “quizás no recé lo suficiente” me dije, tratando de explicar la partida de mi amigo de alguna forma distinta al simple hecho de que la vida pasa, también para él.

Y nos afecta a todos esta necesidad de recurrir a algo más allá. Muchos creen en las energías, en esto de tirar cosas positivas al universo ya que él proveerá. Te digo que últimamente creo bastante en esto, no es que haya dejado la religión de lado pero no soy fanática y me gusta experimentar, así que estoy tratando de aplicar  la lógica de “si pienso en positivo atraeré cosas positivas“.

Prayer

El tema del destino es algo en lo que siempre creí. Para mí todos tenemos un camino marcado que vamos transitando a medida que transcurre nuestra vida, podemos cambiar algunas cosas con nuestras decisiones pero el destino final ya está escrito y uno no puede escapar a eso. Quizás sí, quién soy yo para decir lo contrario, es algo que no lo sabré hasta que me muera y mire para atrás.

En cuanto a la Ley de Murphy: “si algo puede salir mal, saldrá mal“, es tal cual. ¿Viste cuando estás apurado y necesitas encontrar las llaves rápido pero parece que están metidas en el inframundo? Ley de Murphy. ¿Te vas de vacaciones a la playa y te vino justo el día anterior? Ley de Murphy. ¿Tenés un día horrible en el trabajo y al salir perdés el bondi, te atropella una vieja, te olvidaste la billetera, entre otras calamidades? Ley de Murphy. Cada vez que uno piensa que algo puede llegar a ir mal, va a ir mal.

Esto se relaciona también con lo de las energías y eso de “pensá en positivo para atraer cosas positivas“. Todo tiene que ver con todo, parece, porque si nos ponemos a pensar, cuando rezamos estamos haciendo justamente eso: pedimos a un ser superior que nos de una mano con algo que necesitamos, y lo pedimos con tanto fervor para que finalmente se nos dé.

Como corolario de esto, creo que dentro de todo este conglomerado de creencias el fanático religioso es el que peor me cae, bah… todo fanático irracional cuya mente obtusa no puede apreciar una opinión diferente (me pasa también con los militantes del veganismo y los soldados de la política) me causa rechazo, y es lo único malo que le encuentro a esta necesidad social de aferrarnos a algo externo e ilusorio.

Uno puede creer en lo que se le venga en gana, siempre y cuando no joda al otro. Cada postura es discutible, cada uno tendrá sus argumentos para el “opio” que mejor lo identifica, pero todos somos libres (gracias a Dios, ¡JA!) de pensar, sentir, confiar y creer en lo que se nos dé la gana.

Así que esta reflexión apunta a eso, si no molestas al otro toda opinión es válida, pero en cuanto te fanatizas… ¡que le corten la cabeza! ¡Jajajaja!

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