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El desafío North & South que casi me mata

Todos los domingos nos juntamos casi religiosamente con unas amigas, originalmente era para ver Game of Thrones pero a partir de que terminó la última temporada nuestras reuniones se acompañan de películas o, lo que se intentó hacer ayer, de series.

Lo malo, entre otras cosas, de la juntada de ayer fue que vinieron dos personas más que no pertenecen al grupo y que lejos de adaptarse a la elección de la mayoría se pusieron a bardear lo que estábamos mirando, sin dejar escuchar y disfrutar a las que sí queríamos ver la serie. Y me dio bronca, mucha bronca.

Yo puedo entender muchas cosas, crecí tratando de entender y de ponerme en el lugar de la gente a la que no le gusta lo mismo que mí, pero lo que no puedo ni siquiera tolerar es la falta de respeto y la incapacidad del otro de ponerse a analizar por qué pasa lo que pasa en vez de tirar bosta porque sí.

North & South es una novela de Elizabeth Gaskell publicada en 1855 en Inglaterra, plena era victoriana, que plantea el cambio de locación de la joven Margaret Hale desde el idílico sur hacia el fatídico norte. Pero no sólo trata sobre la infortunada vida de esta chica, sino sobre problemas sociales de la época que quizás a nosotros nos parecen inaceptables pero que en ese momento eran normales.

La BBC en el 2004 hizo una hermosa adaptación de esta novela, y cuando digo hermosa no exagero, es linda en todos los aspectos que uno pueda abarcar: guión, vestuario, reparto, recreación de la época, música. Todo hace un conjunto precioso, y si bien tiene sus licencias porque es un producto para la televisión, en general es muy fiel al libro, lo que la hace aún más interesante.

Esta obra de arte nos disponíamos a ver cuando el problema n° 1 se hizo presente: no andaban los subtítulos. Te puedo asegurar que la serie, si manejas medianamente bien el inglés, se entiende. Tengamos en cuenta que es de la BBC, con lo cual no hacen uso y abuso de los distintos acentos sino que tratan de adaptarlos para que sean claros al oído. Y aún así esta gente empezó a quejarse.

Entiendo que no es lo más cómodo para nosotros ver algo sin subtítulos, pero si le ponés un poco de onda y te limitas a ver y a tratar de entender lo que pasa, por contexto terminás captando todo. El tema es que acá ni siquiera había voluntad de querer entender, sino necesidad de bardear todo, desde la cara de la protagonista hasta las decisiones de su padre, pasando por el vestuario y las formas de manejarse de la época.

Ninguno se ubicó espacio-temporalmente para entender que todo eso pertenece a la era victoriana, una época en la que no estaba permitido toca al amado, donde el mínimo roce ya era como el posporno de sociales, las condiciones laborales de las fábricas eran pésimas y el trato jefe-empleado era déspota. Esto sumado a las diferencias de clases, a que una niña bien no se puede juntar con los pobres, ni tampoco defender a un hombre de la barbarie sin quedar expuesta obligándolo a éste a casarse con ella para salvaguardar su honor.

Nadie se puso a pensar, tampoco, en por qué los personajes actúan como lo hacen, qué los lleva a tomar las decisiones, nadie se puso a analizar la personalidad de cada uno ni tampoco se preguntaron qué motivaba las acciones de unos y otros. En un momento Margaret le pone los puntos a Dixon (la empleada) y uno saltó diciendo que “encima de todo le dice lo que tiene que hacer“. Y sí, es la empleada y demasiado que la tratan como parte de la familia, pero si se desubica la ponen en su lugar porque es lo que corresponde. Y me remito siempre a la época, una época en la que el empleado es empleado y tratarlo bien es casi tan exótico como hoy en día tratarlo mal.

Traté de defender con uñas y dientes el valor de esta obra, traté de explicarles por qué pasaba lo que pasaba, traté de hacerle ver que no iban a actuar como lo hacemos nosotros ahora porque claramente no es la misma era y los valores son distintos. Pero nada dio resultado, fui sutil al principio y después me saqué, fui copada al principio pero después la falta de respeto y el bullying hacia la serie fue tan fuerte que no pude contenerme y empecé lentamente a mandarlos un poco a freír churros.

Me cansé de pedirles silencio, de que tratasen de pensar más allá de bardear, pero no pude cambiarlos y al finalizar el primer capítulo una de las chicas y yo nos dimos por vencidas, paramos todo y nos fuimos. En parte me fui porque hoy tenía que trabajar, pero lo que más motivó mi partida fue que ya no podía tolerar estar frente a gente tan obtusa e irrespetuosa, porque mínimamente respetá que hay gente que sí la está pasando bien y está haciendo todo para que vos puedas llegar a comprender un poco mejor lo que estás viendo.

Así que mi paciencia se vio desafiada a límites insospechados, me extraña de gente que supuestamente gusta del arte, pero más me sorprende de gente que se supone van a educar a otros el día de mañana. Yo no quiero ser mala, pero ojalá que en una clase les toque un grupo de alumnos tan irrespetuosos como ellos ayer, ahí van a saber lo feo que es querer pasarla bien y no poder.

2 comentarios en “El desafío North & South que casi me mata

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