Local en París

Moda que incomoda

No cambié de rubro ni pienso hablar de la moda como si fuera una gran conocedora, para eso hay otros blogs maravillosos tanto argentinos como extranjeros que les van a dar mejor información. Hoy sólo quiero enfocarme en lo que para mí, como usuaria, me afecta de las leyes de la moda de nuestro país.

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Siempre me gustó estar al tanto de lo que se usa, no porque sea una gran fashionista ni porque me gaste mi sueldo en ropa (compro poco y útil, no soy una fashion victim), sino porque me gusta el lado artístico de las prendas, me gusta ver las combinaciones de colores y las caídas de las telas, me encanta leer cuando un diseñador cuenta en qué se inspiró y cómo hizo para reflejar todo el bagaje cultural previo en una prenda.

De chica coleccionaba revistas, empecé con Para Teens y seguí con la revista Elle, editada en su momento por Ana Torrejón, donde no sólo mostraban las colecciones de la temporada y los cosméticos del momento sino que además había entrevistas, notas interesantes, o como quien dice “un cacho de cultura”. Me gustaba ver cómo se combinaban prendas y la belleza de las fotos, pero siempre terminaba frustrada porque “yo a eso no lo puedo usar”. ¿Y por qué? Por dos cosas: los precios y los talles.

Mi familia no es millonaria y la ropa nunca fue una prioridad, sí había que estar limpio y arreglado pero con lo que se tenía o con lo que se podía comprar. Nunca fuimos unos locos por las marcas, al contrario, y guardábamos los buenos vestidos para cuando había algún acontecimiento formal relacionado con la carrera de papá o de mi hermano. Por eso quizás a mí me fascinaba tanto ver gente que se vestía tan armoniosamente incluso para la vida cotidiana.

Hubo una época en la que se puso muy de moda que las chicas de mi edad tuvieran el guardarropa repleto de prendas de 47 Street, todo gracias a Cris Morena y a su Rebelde Way. Mis papás me regalaban estas prendas para cumpleaños u ocasiones especiales, porque los precios eran demasiado para equiparme completamente con esta marca. Hoy miro para atrás y pienso que no vale la pena tanto sacrificio por un jean, pero en la adolescencia encajar tenía sus costos y todas lo pagamos. El tema es que yo siempre fui caderona y he aquí el comienzo de mi frustración.

Local en Notting Hill

Local en Notting Hill

La mayoría de las marcas argentinas hacen ropa para chicas raquíticas, como si la mujer argentina no tuviera curvas, cola y caderas. En algunos lugares me han llegado a decir “eso te tiene que entrar seguro porque es el talle más grande que tenemos” y no, no me entraba, porque ese talle era un 38 y yo era un 42. No sé qué me molestaba más, si tener que aceitarme para entrar en un pantalón o el poco tacto de la vendedora que con su “gordi” trataba de enchufarme algo que a leguas se notaba que no me iba a pasar por los jamones.

Por mucho tiempo (casi 5 años) no usé jeans por miedo a que no me entren. Ya no quería pasar por el flagelo de entrar al probador ilusionada y salir como si hubiera combatido en Vietnam. Ya no estaba lista para afrontar ese momento de tensión en el que el pantalón no sube, y con lágrimas verme al espejo tratando de aceptarme sin culpar a mis genes por haberme hecho caderona y con forma de guitarra. ¿Por qué no fui flauta? No, guitarra. Y así perdí la fe en las marcas argentinas, todas, porque ninguna me hacía sentir bien conmigo misma sino todo lo contrario.

Agradezco tener la suficiente confianza como para no haber caído en un problema alimenticio, y es que me gusta mucho comer como para boicotear ese placer, pero bien podría haberme enfermado y todo por culpa de las marcas que no respetan la ley de talles, que se c*gan en las pobres mujeres que no entran en un 38 y no hacen talles como corresponde. Porque seamos realistas, somos más las mujeres con caderas que las raquíticas, aunque ellas estén de moda y nosotras no.

Otro factor clave en mi problema con la moda es el precio irrisorio de algunas cosas. Una remera básica, dependiendo del lugar, sale $200. ¿Qué tiene, algodón de oro? Me indignan esas cosas, porque puedo entender precios altos en prendas que llevan su proceso creativo y cuyas telas son exóticas o de por sí caras, pero en una remera básica me parece una tomada de pelo. Y lo peor es que hay gente que las compra, sólo porque son de X marca y no de Once.

Local en París

Local en París

Seamos realistas, muchas marcas usan telas compradas en Once o en calle Santa Fe, mi mamá cose y sabe cuánto cuestan algunas telas y te puedo asegurar que hay prendas por las que la gente sólo paga la etiqueta. ¿Es justo? No, porque encima no hay mucha opción en cuanto a talles en los lugares donde los precios son más bajos. Muy pocas marcas traen telas del exterior, y son marcas que por el momento no tengo ni la edad ni la billetera como para usarlas y justificar el gasto.

Muchas de las chicas de mi edad terminamos comprando en Avellaneda a precios lógicos lo que en los shoppings y en las marcas conocidas te sale una fortuna. A todas nos gusta vestirnos bien, pero tampoco a costa de vender un riñón. Ah y otra cosa, a veces encontrar talle también implica desembolsar más dinero. ¿Justo? Nuevamente, no. ¿Por qué yo tengo que pagar más por el simple hecho de ser caderona?

Y no me vengan que es porque se usa más tela porque sino te invito a que vayas a una casa de ropa para niños, menos tela y más precio. Lo peor es que parece que somos nosotros los únicos que no aceptamos cómo somos en verdad, porque en otros países hay talles para todos: las flacas palito y las súper grandotas. Y no lo digo por decir, yo lo vi, yo lo viví.

En Londres me sorprendía ver a chicas bastante rellenitas usar la misma ropa que usaban las It Girls en las revistas y me preguntaba si había algún lugar especial en donde compraban la ropa. Cuando visité distintas tiendas departamentales (H&M, Forever 21, TopShop, Primark, Zara) en TODAS había talles para todos. ¡¡¡Y al mismo precio!!! Te querés traer todo, porque lo que acá no conseguís allá sí y, nuevamente, por el mismo dinero. Además de que, incluso con el cambio nefasto que tenemos hoy en día, la ropa allá te sale más barata.

Está buenísimo que tengan distintas opciones para vestirse, pero mejor es que esas opciones no tengan “talles normales y talles especiales” sino que sea una misma escala de talles del 26 al 54. Y al mismo precio para todos ya sería el mundo de las maravillas, porque yo hoy en día o pago mucho o no me pongo un jean, y la verdad que no es justo.

Local de vestidos de novia en Londres

Local de vestidos de novia en Londres

Allá me compré el primer jean en 5 años y casi lloré en el probador cuando el talle que elegí a ojo me entró como un guante. Quizás nunca te pasó, pero para alguien como yo que tuvo que estar toda la vida luchando contra los talles mal colocados haber tenido esa fortuna fue todo un milagro. Me sorprendió que, además, los jeans tengan talle de ancho y de largo, con lo cual un tapón culón como yo va a encontrar talle sin tener que cortarle la mitad de las piernas al jean.

Por eso señores dueños de marcas y diseñadores: es posible hacer ropa buena, bonita y no tan cara en todos los talles, en el resto del mundo eso sucede y las mujeres son más felices, se visten a la moda sin tener que prostituirse para poder comprar ropa y zapatos, y hasta la más grandota encuentra talle pagando lo mismo que la modelo de pasarela. ¿Por qué acá les cuesta tanto? ¡Hágannos felices a las caderonas, nos lo merecemos!

2 comentarios en “Moda que incomoda

  1. Ana dijo:

    Totalmente de acuerdo. Y lo mas triste del asunto es que por la calle ves a mas chicas anchitas de talla 42 que escuchimizadas de la 36!!!!! Aqui en España la marca Mango tiene una segunda marca Violeta para mujeres mas… como decirlo … orondas, es decir, mas anchas de cadera, de hombro, de brazo, es u n patronaje diferente y los precios mas o menos como la otra colección, lo malo es que no lo venden en todas las tiendas, así que habrá que recurrir a internet.
    Besitos y enhorabuena por el blog.

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    • algobonito dijo:

      Acá esas cosas no existen, y Mango para nosotros es premium jejeje así que en mi caso tengo que caminar para encontrar un buen pantalón (o para entrar en los talles que existen XD).
      Gracias por pasar Ana, te espero nuevamente!

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