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Buenos modales señorita

Para ser hija de un militar y de una maestra jardinera bastante abierta y relajada les salí, aunque no puedo evitar tener cierto tipo de molde preestablecido en cuanto lo que está bien y lo que está mal en el comportamiento de una dama e incluso de un caballero.

Más educación, café más barato. Link

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Qué te puedo decir… hay cosas que me joden, mucho. Y voy a hacer hincapié en los modales de la gente, porque a veces me llevan a pensar que fueron criados junto a Tarzan en el medio de la selva sin educación alguna. No pretendo que nos traslademos a tiempos pasados, tampoco quiero decir con ésto que todo tiempo pasado fue mejor, pero hay valores que la modernidad fue diluyendo y que hoy parecería que somos anticuados quienes seguimos confiando en el respeto por el otro.

Ejemplos hay muchos, imaginate que trabajando como personal de atención al cliente veo cada cosa, pero sólo te voy a mostrar algunos de los tantos malos modales que pueden sacar la Hulk que hay en mí:

  • Gente que estornuda/tose y no se cubre. A ver, bastantes gérmenes ya hay en el ambiente como para encima tener que respirar los tuyos. No pretendo que vayas por la vida con pañuelitos descartables pero excepto que tengas alguna dificultad motriz o falta de alguno de los miembros superiores, el brazo te ayuda a cubrir tu estornudo. Y si te tapás con la mano después lavate o usa alcohol en gel.
  • Que te pregunten algo sin siquiera detenerse a decir por favor y gracias. No somos robots, por más que tengamos algunos speechs automáticos para determinadas preguntas, así que se agradece tener un poco de consideración por la persona que no sólo te tiene que atender a vos sino a cien personas más preguntando exactamente lo mismo.
  • El astuto que se mete antes que vos en la fila. Situación: esperando el colectivo para volver a casa después de 8 horas atendiendo a gente como en el punto anterior, te querés ir a la bosta y estás paciente en la fila cuando llega el bondi y otro se te mete adelante. Y se sienta. Y vos quedas con cara de “la p… madre”, viajás parado y el otro encima “se duerme”. Todos nos queremos ir a casa, respeta al que está primero.
  • El empujador serial que no se disculpa. Parece que en las ciudades todos están apurados, tienen algo de extrema urgencia que hacer y se c*gan en el de al lado, tal es así que te empujan y chocan sin siquiera tener la delicadeza de decir “disculpame” o “permiso”. No soy tan hdp como para no dejarte pasar, pero si no me pedís permiso probablemente me ponga en tu camino a propósito.
  • La paseadora de veredas angostas. Si la vereda tiene metro y medio de ancho y a duras penas entramos dos, ¡¿por qué mirás la vidriera en la mitad de la vereda?! Pegate al vidrio, no te va a comer, pero deja pasar a los demás peatones. Y no los mires con cara de odio cuando te piden permiso para pasar porque la que está mal sos vos.
  • No ignores al otro si te está saludando, no seas tan cruel. Vengo de una ciudad de la provincia donde todos nos conocemos con todos, nos saludamos incluso aunque no nos hayamos visto nunca (cosa muy rara por cierto), así que me molesta un montón cuando al entrar a un negocio nadie me saluda, o cuando al colectivero le digo “buen día” y me mira nomás. Es un hola, tampoco te estoy pidiendo matrimonio.
  • Los sonidos guturales en la mesa. Comer con la boca cerrada es uno de los requisitos principales de todo comensal educado, pero no hacer ruido con la boca al masticar o tragar también es importante, porque no te imaginas el asco que me da la gente que mastica chicle haciendo ruido o que al tomar agua hace una gárgara y después traga. Horror, asco, no es necesario.
  • La embarazada desamparada. Soy de esas personas que putean internamente cuando voy sentada en el colectivo y se sube una embarazada, pero también soy una persona educada que le cede el asiento como corresponde. ¡Qué bronca que me da cuando algunos hombres se hacen los dormidos o miran para otro lado y no le dan el asiento! Un poco de consideración che, que podría ser tu esposa, tu hermana o tu hija.
  • Los ancianos de siempre. Algunos me dan ternura y me pasa lo mismo que en el punto anterior, otros me dan bronca porque se piensan que por ser viejos te pueden tratar mal, pero ese no es el punto. Con los ancianos creo que es incluso más grave la falta de respeto que con las embarazadas, porque son gente que realmente tienen una movilidad menos resistente que una mujer joven, entonces hay que dejarlos viajar cómodos sí o sí. Es una pena que ya no se los respete como antes, cuando eran considerados sabios no máquinas desechables.

Estos fueron sólo algunos de los puntos de la vida cotidiana que me molestan, que dan cátedra de una falta de respeto abismal porque son acciones que yo las aprendí de chica y de mi familia, no es la escuela. No hay que tener un título universitario para ser considerado con el otro, hay que tener algo llamado “don de gentes” que, junto con el sentido común, se está volviendo un poco vintage.

2 comentarios en “Buenos modales señorita

  1. fernando dijo:

    te cuento una anécdota, una vez tomando el colectivo de la linea 160 , sube delante mio una señora de unos 60 años con un pase para discapacitados, se acerca a una señora que también era discapacitada y le dice de muy mala manera, que le de el asiento porque ella era mas discapacitada que ella!! Cuak jaja Guerras de Discapacidad, lo peor que el colectivo estaba semi vació. Hay de todo en la ciudad de la furia.

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