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Phantom (Yeston/Kopit)

Aclaro, por si hace falta, que todo lo que voy a escribir acá es una opinión personal y que podés coincidir o no conmigo, pero es lo que a mi me pareció.

Partiendo desde la base, sabemos que el Phantom que está hoy en la cartelera porteña de la mano de Juan Rodó NO ES el de Andrew Lloyd Webber sino el de Maury Yeston. Habiendo entendido esto, demás está decir que son puestas muy diferentes, y al ver el Phantom de Yeston uno puede ver otra forma de hacer un musical con la misma historia.

La principal falencia en el Phantom de Yeston es la distribución de las escenas. El primer acto es demasiado largo y llegó un punto en que tuve que sacar el programa para ver si habría o no intervalo. Eso me da la pauta de que si mi papá llegase a ver esta puesta al minuto 50 estaría caminando por las paredes.

Algo que a mí nunca me gustó de esta versión es que hayan cambiado TANTO la trama original. Christine vendiendo partituras en la calle, el Vizconde de Chagny devenido en el Conde de Chandon (magnate del champagne), la Carlotta como esposa del director artístico de la ópera y la trama familiar de Erik… demasiado cambio. Si leíste el libro y a la versión de ALW le criticaste cosas de la historia, acá vas a querer romper todo.

En cuanto a la parte técnica, un problema recurrente en los teatros argentinos es el tema del sonido. Siempre algo falla y no entiendo por qué, no sé si será que no se hacen las pruebas suficientes o la infraestructura de por sí es mala, pero lo cierto es que generalmente hay problemas con los micrófonos o con el volumen de la orquesta.

En casi todos los musicales (por no decir en todos) hay coros grabados, es lógico si el ensamble tiene mucho movimiento en escena, pero que se note es feo. Ayer se notó mucho para mi gusto, porque el coro no debería tapar a los cantantes solistas sino acompañarlos, y en algunas escenas se me complicó entender qué decían, perdiendo detalles de la trama en varias oportunidades.

La escenografía no es mucha pero es más que suficiente, se hizo un buen uso del espacio y nunca sentís que es demasiado o que hay poco. El recurso de la pantalla multimedia me encanta cuando está bien usado, y acá lo supieron aprovechar muy bien, dándole carácter y realismo, por más paradójico que suene.

La música es bellísima, diferente en todo a la de ALW, lo que la hace más interesante aún. Pero el uso y abuso del vibrato en algunos cantantes hace que la partitura se ensombrezca. A veces me pregunto si es realmente tan difícil sostener una nota, y como cantante sé que no, no es difícil, sólo requiere un poco de voluntad y entrenamiento. No siempre el vibrato “suena más lindo”, menos si es demasiado. Al contrario: cansa. Imaginate a una oveja haciendo un “me” sobreagudo, tiro y al río.

Hablemos un poco de Juan Rodó. Quien me conoce desde hace años sabe que de joven allá por el año 2003 yo era como una nena de Sandro con él (aunque no, nunca le tiré bombachas ni nada por el estilo). Lloraba y rogaba en mi casa para que me llevaran a cuanto espectáculo suyo había en cartelera. Con los años maduré (ponele) y ese fanatismo serial mermó, al punto de que ayer no me pasó NADA.

Actoralmente sigo viendo a Drácula, más en esta puesta que se parece bastante y encima el uso de la capa no ayuda (aunque ¡con qué dominio la maneja!). Las expresiones, los gestos con las manos, incluso las miradas me llevaban una y otra vez al Conde. Quizás ese personaje se adueñó de él, o él le puso tanto su impronta que hizo de Drácula su alter ego… Hay una sola escena en la que lo vi real y totalmente distinto: en la parte del picnic en el bosque. Y es para destacar la dulzura y vulnerabilidad que le dio a Erik en ese momento.

Imagen extraída del sitio web de Martin Wullich

Imagen extraída del sitio web de Martin Wullich

Como Christine está Eluney Zalazar, el ángel de la música que me saturó de vibrato en cada oportunidad en que abría la boca. No canta mal, de hecho lo hace bastante bien teniendo en cuenta que hace unos años no pegaba una nota, pero hay partes en las que me hacían dudar de mi criterio personal cuando Erik la describe como una voz única y maravillosa. Con tanto halago uno se espera a la Netrebko y no… por ahora no.

Se salva porque actoralmente hace un buen trabajo y le compré lo que me vendió (como dice Moria), porque si dejamos todo a lo vocal… Pero no voy a ser totalmente mala, tengamos en cuenta que Christine es vocalmente complicada en todas las puestas sobre Phantom que se hagan en el mundo.

El resto del elenco muy bien, me gustaron mucho. La Carlotta me encantó, tan pilla y guacha como siempre, aunque no les creí el matrimonio con Alain Cholet (el director de la Ópera), los vi más como una pareja de mejores amigos, pero puede ser cosa mía nomás. Gerard Carriere comienza como un personaje medio pichi y al final cobra un protagonismo muy merecido para el actor que lo interpreta.

En cuanto al Conde de Chandon… ¡¿por qué me sacaron al amoroso y valeroso Vizconde de Chagny?! Se supone que con dos exquisitos ejemplares del sexo masculino Christine tiene un trabajo realmente difícil al tener que decidir, ¡y acá ni siquiera le dan esa opción!

Tampoco me creo que luego de ser presentado como un joven gigolo el Conde de Chandon se enamore de Christine con sólo mirarla (y mucho menos si la escucha cantar), pero es una falencia del autor no de esta puesta en sí.

Al actor no lo vi realmente enamorado y desesperado por la desaparición de Christine, de hecho lo noté medio duro (en el buen sentido, no hablo de merca), como si le hubiera costado soltarse más en todos los sentidos. No está mal, pero me faltó sentir ese “¿y ahora con cuál me quedo?” que me pasa cada vez que veo el otro Phantom.

Adoré el ensamble aunque, nuevamente, me molestaron los coros grabados. Y no me digan que no hay porque siempre hay y acá se nota. Los coros grabados les posibilitan tener más naturalidad de movimientos, principalmente a los bailarines, por lo que no está mal que estén pero sí que se noten.

En resumen, me gustó parcialmente. Es un musical que se lo recomiendo a todo fanático del género para que pueda ver otra forma de adaptar una pieza (aunque esta adaptación sea más vieja que la de ALW por unos pocos años), y por supuesto también se la recomiendo a aquellos apasionados por la historia original de Gaston Leroux, aunque van a extrañar la puesta de Sir Andrew en algunas (muchas) partes.

No es un musical que le recomiende a alguien que recién está empezando en el género o que va al teatro obligado, porque si en una parte a mí se me hizo tediosa imaginate a alguien que va a regañadientes. Así que si querés ir con tu papá, hermano/a o novio/a llevalos a ver otra cosa y esta puesta disfrutala sola/o.

5 comentarios en “Phantom (Yeston/Kopit)

    • algobonito dijo:

      Leí varias críticas antes de escribir la mía y parece que soy una de las pocas jodidas con todo, pero bueno… me costó, aunque no me disgustó totalmente como dije al final.
      Seguro que podés, pensamientos positivos enviados por internet desde acá =)
      Un beso Lu!

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