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Con la mente más allá que acá

Ayer fuimos con Vicky a ver Jersey Boys al cine, su primera vez y mi segunda vuelta. La primera vez que la vi no me afectó tanto pero esta vuelta me largué a llorar cuando terminó, porque me di cuenta de cuánto quiero ver el musical de nuevo, de cuánto quiero volver, de cómo me gustó. La disfruté de otra forma, y como todo en esta vida, me llevó a pensar en por qué no quiero estar acá, sino allá.

No idealizo lo otro porque lo pude ver, vivir, sentir, y te aseguro que todo lo que te voy a decir es con conocimiento de causa. Tampoco quiero que sientas que todo de acá me molesta, porque hay muchas cosas que me hacen muy feliz y que estoy segura voy a extrañar si algún día me voy, pero necesito descargar este sentimiento que me invade desde el momento en que puse un pie en Argentina otra vez.

¿Cuándo nuestra sociedad se volvió tan mediocre como para juzgar y desaprobar las ganas de superación personal del otro? ¿Cuándo nos volvimos tan básicos? ¿Por qué sobresalir de la masa es tan difícil? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar a la gente con gustos y objetivos diferentes? ¿Por qué tenemos que vivir compitiendo a ver quién la pasa peor? ¿Por qué siempre es más capo el que tiene una vida más de mierda?

Me di cuenta al volver que a veces podemos ser muy negativos, vemos todo lo malo sin darnos cuenta de la cantidad de cosas maravillosas que nos rodean. Yo incluso a veces me contagio de esta necesidad de ver todo gris, hasta que pienso en mi familia, en mis amigos, en mis logros personales, y creo que podría ser peor. Siempre podría ser peor, pero nos gusta regodearnos en nuestras desgracias.

Con el mundial me di cuenta de que mucha gente estaba super deprimida por no haberlo ganado, cuando en realidad perdimos dignamente ante un rival superior y encima les hicimos un muy buen partido. Ellos nos podrían haber destrozado y sin embargo tuvimos que ir a alargue, ¿por qué no nos quedamos con eso en vez de lamentar no haber traído la copa? Yo tampoco estaba feliz, también me hubiera gustado ganar, pero poniéndome mal no iba a solucionar nada y además, mal de qué si es un juego. Hay tantas otras cosas más importantes por las que ponerse mal, que viéndolo objetivamente deprimirse por no ganar una final del mundo hasta parece una estupidez.

Cada vez que nos juntamos a charlar con Vicky llegamos a la misma conclusión: queremos irnos de acá. Aunque sea por un tiempo, pero ambas coincidimos en que estaría bueno poder probar ir a alguno de los países que conocimos a quedarnos más tiempo e intentar jugarla de local. Ambas vimos lo bueno y lo malo de otros lugares, ambas encontramos las mismas cosas buenas y malas de acá, y no sé ella pero yo a veces me siento como en una cárcel porque hay muchas cosas que Argentina no me está dando.

Tengo trabajo, pero no el trabajo que quiero. Tampoco puedo irme porque tengo que pagar las cuentas y vivir, pero no te voy a mentir diciéndote que estoy feliz porque no es así. Estoy buscando trabajo hace demasiado tiempo y nada sale, los puestos que hay son incluso más bajos de lo que estoy haciendo hoy en día y no quiero bajar, quiero subir. Quiero superarme, quiero demostrarme que no estudié 4 años al pedo, que mi título sirve de algo, que soy algo más que una persona que atiende teléfonos y hace guardamaletas. Busco un trabajo que me ayude a crecer, no quiero retroceder porque para eso prefiero quedarme en donde estoy.

Sin embargo, trato de pensar en positivo y en que si está tardando en llegar es porque lo que vendrá será mejor. Me apoyo en lo bueno que tengo en vez de hundirme en lo malo (que es sólo el trabajo) así puedo vivir tranquila y sin amargarme. Cuesta, no es fácil buscar lo bueno cuando hay algo que te frustra tanto, pero se puede. Me frustra que aún no exista la posibilidad de mostrar todo mi potencial y mejorar mis conocimientos, me frustra que en mi trabajo cada vez tenga menos responsabilidades cuando debería ser al revés, me frustra saber que lo mío no es esto sino algo que aún no puedo tener.

A veces me pregunto si el hecho de que mis papás se hayan sacrificado tanto para darme una buena educación no fue contraproducente, porque hoy soy una persona muy ambiciosa que busca superarse constantemente en lo profesional y las trabas del entorno me lo impiden, haciendo que me frustre y que termine pensando por qué no puedo ser como los demás y conformarme con lo que ya tengo. Yo quiero más, busco más, necesito más.

Después de haber estado en otro país por poco tiempo me di cuenta de que este no es mi lugar, así como en su momento supe que Villa no era mi lugar y decidí mudarme, y frente a todos los pronósticos negativos me la banqué y me vine. Quisiera poder tomar la decisión de irme y que no fuera tan difícil, quisiera que exista algún lugar en Inglaterra en donde me puedan dar una visa para trabajar, quisiera no tener que resignarme a vivir toda la vida acá.

Quisiera no extrañar tanto la seguridad, la amabilidad, la cortesía constante, las facilidades, la paz interior con la que viví ese mes. Incluso en la periferia de París me sentí más segura que a dos cuadras de mi casa acá, eso es triste. Ver los desmanes de lo que es capaz la gente, la capacidad de arruinarte el día, tener que ir a trabajar con miedo, salir a la calle de noche y pensar que todo puede pasar, no estar tranquila ni siquiera a la mañana. ¿Es esta la forma en la que quiero vivir? No, la verdad que no. Hay gente que ama Buenos Aires, a mí me gusta pero ya no siento el mismo amor que antes porque muchas cosas ya no son lo que eran.

Sí, estoy probando con lo del amor incondicional a ver si me calma un poco y por ahora vengo bien, soy más consciente de las cosas buenas que tengo alrededor, pero cada tanto necesito esta dosis de desahogo porque sino siento que voy a explotar por dentro. Muy pocas personas entienden a lo que me refiero, creo que hasta ahora sólo Vicky y Sol son las únicas que se ponen en mis zapatos y saben de lo que hablo. Me reconforta saber que al menos no soy la única con este sentimiento de que hay un lugar mejor donde vivir, que se puede crecer y superarse, que ese lugar no es una utopía sino una realidad que aún no está en nuestras manos pero que pronto va a llegar.

Al reflexionar sobre la labor de mis padres conmigo y de si ser ambiciosa está bueno o no me doy cuenta de que sí, está buenísimo, y sería muy triste que no fuera así porque no tendría razón para seguir andando. No soy ambiciosa en lo material, sino en lo profesional. Quiero y busco más para poder dar más de mí, no quiero achatarme sino superarme. Y agradezco que me hayan hecho la persona que soy, que me hayan educado para sobresalir, que me hayan llenado de herramientas para poder pretender algo mejor. De no haber sido así hoy quizás no sentiría este vacío, pero tampoco sabría que más allá de mis límites hay algo y no tendría tantas ganas de descubrirlo.

Mirá todo lo que te puede hacer reflexionar una simple película cuando de transporta a un momento, a un lugar, a una sensación. Y hoy mi momento, mi lugar y mi sensación es que Jersey Boys me hizo verme a mí misma mejor de lo que habría podido hacer un psicólogo.

2 comentarios en “Con la mente más allá que acá

  1. MedioPunto Bel Russo dijo:

    No soy nadie para dar consejos, pero cuando leí tu post me transporté 11 años atrás. Todo lo que veía a mi alrededor no me gustaba, siempre había querido irme de ahí, desde chica lo decía. Y lo hice, creo que nunca fui consciente de la decisión que tomé, creo que recién 11 años después puedo darme cuenta del impacto. No cambiaría mi decisión, pero tenés que saber que no todo lo que brilla es oro. Desde luego hay muchas ventajas, pero tenés que tener en cuenta que cuando llegas a un lugar sos extranjero y lo serás siempre, no tenés a nadie, estás totalmente sola, y pasan muchos años hasta que podés realmente crecer profesionalmente, sin papeles la vida no es fácil (estuve 3 años así), y a menos que tengas de entrada una buena oferta de trabajo, durante bastante tiempo vas a ser la clase más baja de una sociedad que vive a tutiplen. Después te acomodás y ya todo parece más normal. Es una decisión muy difícil pero no imposible, hay que estar preparado para luchar, y aguantar muchas cosas, todo llega pero tarda mucho a veces. Mucha suerte y ójala puedas concretar tu sueño.

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    • algobonito dijo:

      ¡Qué lindo leer tu historia! Muchas veces siento que soy capaz de dejar todo e irme pero, cuando lo pienso bien, creo que sin un trabajo seguro no sería capaz de largar todo. Por eso me inclino más a irme a estudiar, nunca se sabe… Muchas gracias por tus palabras, son justo lo que necesito para saber bien a qué me atengo en caso de decidirme a partir. Un abrazo!

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