No dejes que tus sueños sean sueños (Foto: link)

Yo no quiero ser un estereotipo

Todas las personas, en algún momento de nuestras vidas, fuimos víctimas de los estereotipos de la sociedad. Si no es por tu forma de vestirte es por tu apariencia física, por tu personalidad o por lo que la sociedad espera de vos.

No dejes que tus sueños sean sueños (Foto: link)

No dejes que tus sueños sean sueños (Foto: link)

A lo largo de mi vida pasé por muchas etiquetas: la nerd, la vieja, la gorda, la petisa, la malhumorada, la demasiado alegre, la de gustos raros, la soltera, la soñadora, la romántica, la traga-libros, la responsable, la charlatana, y otras más que no recuerdo.

Como habrás visto, algunas etiquetas son muy dispares entre sí y vienen de la mano de la subjetividad de las personas. Lo que esas personas no saben, o no supieron en su momento, es que uno no es el resultado de un instante sino de muchas situaciones que nos modelan, por lo que la persona que me considera una malhumorada probablemente me ha visto en un día poco feliz y no me conoce en el resto de mis días.

Pero si a lo que cada uno piensa sobre el otro le sumamos los estereotipos que esas etiquetas conllevan no terminamos más. Si sos nerd tenés que estar metido en la computación, si te gustan las cosas viejas te tenés que vestir con ropa vintage, la gorda tiene que hacer dieta y la petisa usar tacos, la malhumorada necesita un pibe, la demasiado alegre tiene que bajar un cambio, la de gustos raros tiene que normalizarse y adaptase a los gustos de la sociedad actual, la soltera debe encontrar una pareja, la soñadora debe bajar de la luna, la romántica tiene que dejar de leer novelas de Jane Austen y empezar con Agatha Christie, la traga-libros debería trabajar en una biblioteca, la responsable debería ser más espontánea, la charlatana tiene que cerrar el pico y Ayalén mientras tanto tiene que barajar todas estas opciones para encajar en lo que la sociedad espera que sea según cada una de mis supuestas facetas.

Los estereotipos sociales intentan definir la vida de las personas, mucha gente se limita y se ata a esos prejuicios, dejando sueños de lado por miedo al qué dirán. Lo que no se dan cuenta es que la gente siempre va a hablar, así hagas todo perfecto según los estándares de la sociedad en la que estés, ellos te van a criticar. Entonces te privas de soñar, de volar, de ser lo que querés ser por miedo a la opinión de gente que no conocés, que no te conoce, que no sabe de tu vida ni de lo que hay detrás de cada decisión que tomás.

Cuando era chica tuve que luchar contra la etiqueta de “la rara” porque me gustaban (y siguen gustando) los musicales, prefería quedarme en casa viendo una película y que la plata para las salidas me las den para ir al teatro. De grande tuve que soportar las cargadas de mis compañeros de universidad por ser “la oldie” que escucha música de los ’60, ’70, ’80 y sabe cosas que la gente de mi edad no sabe (como por ejemplo quién es Camilo Sesto).

En mi casa mi mamá me jode preguntándome dónde está el novio. Mi abuela cada tanto también me tira un “¿y el candidato dónde está?” mientras yo me pregunto dónde está escrito que una chica de 23 años tiene que sí o sí tener un novio para completar su vida. Sé que lo hacen en joda, y claramente no me gustaría terminar mis días soltera porque siendo la más chica de mi familia corro el riesgo de quedarme sola, pero la prisa en encontrar a Mr. Darcy no está. De hecho, cuando pienso que hay gente casándose a los 20 y pico me da un terror, porque dale… los 20 están para disfrutarlos, ya habrá tiempo para atarse a otra persona.

Terminé mi carrera, tengo trabajo, vivo sola, hago lo que quiero, me fui de viaje sola cuantas veces quise y sobreviví, tengo a mi familia, tengo a mis amigos, tengo mis sueños y mis objetivos, ¡¿explicame para qué quiero un novio?!

Esa necesidad de emparejar a la gente no sale más que de un mandato social que dice que la mujer tiene que estar casada, y si está casada tiene que tener hijos, y si tiene hijos tiene que tener la nena y el nene. Hay lugares en donde incluso se sigue pensando que la mujer profesional es una eterna solterona y que si quiere tener una familia debe dejar su carrera. ¡Ni loca! Con lo que cuesta hoy en día hacerse de una profesión mirá si la voy a dejar por un muñeco que me quiere de coneja, ¡olvidate!

Por eso yo no quiero ser parte de un estereotipo. No quiero ser lo que la gente cree que es “normal”, porque me crié siendo la rara, la loca, la distinta de mis grupos de amigos y no es momento de ahora, cuando soy joven y tengo todo el mundo a mis pies, dejarme atar por la etiqueta de otro.

Si tenés un sueño convertilo en objetivo: ponele plazo de caducidad y forma de medición. Hacé de tu sueño algo tangible y luchá por él con uñas y dientes. Que nadie te diga que no podés bailar porque sos rellenita, yo he visto chicas en el West End más caderonas que yo haciendo cosas increíbles así que mito superado. Que nadie te diga que porque no sos alta nunca vas a poder renunciar a los tacos: yo no uso tacos y sigo siendo tan feliz como siempre. Que nadie te diga que no hay lugar para vos en tu rubro porque el lugar no se hace, te lo hacés vos con tu esfuerzo.

Si te dejas definir por una etiqueta estaría bueno que empieces a replantearte tu vida, que busques cuáles eran tus sueños de chico, y así sea que me digas “yo quería ser Superman” no importa, porque podés ser bombero y te aseguro que cuando salves la vida de alguien te vas a sentir tan capo de la vida como cualquier superhéroe (o como Mascherano).

2 comentarios en “Yo no quiero ser un estereotipo

  1. Natalia La Magia di Nina dijo:

    Ma, creo que cada uno tiene que hacer lo que siente sin estar esperando la opinión de los demás porque como decís vos esas nunca van a faltar, la gente habla de mas porque es gratis, no veo nada de malo que una chica se case a los veintipico, si es lo que quiere, así como no tiene nada de malo que una chica de veintipico decida no comprometerse con nadie…. la vida puede disfrutarse de todas formas, lo importante es conocerse así mismo, ser fiel a si mismo…. Una vez encontré a una ex compañera de la secu, hacia añares que no nos veíamos, y cuando nos contamos brevemente de nuestras vidas ella me dijo, Soy feliz, me siento completa, tengo mi marido y tres hijos lo que siempre quise…. y te puedo asegurar que se veía feliz…. me llevo tanto tiempo entenderlo…. en fin lo importante es valorar lo que uno tiene, y rodearse de gente que te quiera con o sin etiquetas😉

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    • algobonito dijo:

      Lo del casamiento es muy subjetivo, yo no lo haría peeero sí reconozco que hay gente a la que le ha funcionado y les seguirá funcionando. Depende de los gustos de cada uno, yo prefiero mi carrera antes que la familia feliz pero bueno, son decisiones.
      Gracias por pasar!! Un beso!

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