Planear un viaje sin enloquecer

Falta poco más de dos meses para emprender mi primer gran viaje al extranjero y mientras más pienso en el itinerario más loca me vuelvo. ¿Por qué? ¡Porque quiero ver todo y siento que no me va a alcanzar el tiempo!

commercial-airplane-taking-off-and-high-resolution_227318Si estoy manteniendo todo en silencio es por expreso pedido de mis padres, así que ya te enterarás de mi destino a su debido tiempo. Poca gente lo sabe exactamente, he dado pistas pero nada que diga “me voy a…”, porque en realidad también está bueno un poco de misterio.

Lo cierto es que me voy a un lugar al que quiero ir desde hace mucho tiempo, voy a reencontrarme con personas muy queridas, principalmente con una que es casi como una hermana. Voy a pasar un mes lejos de casa en un lugar donde no hablan mi idioma pero espero hacerme entender. Me da mucha curiosidad probar mis conocimientos lingüísticos y ver si tanto estudio sirvió para algo…

Armar el itinerario es una locura, porque yo pienso que un día es suficiente para determinado lugar pero cuando investigo un poco me doy cuenta de que no, y al sumar otro día le resto tiempo a otro lugar así que me está costando horrores terminarlo. Sé los sitios que quiero visitar, sé qué cosas no me tengo que perder, pero no sé en qué tiempo voy a hacer todo.

Me dirás que un mes es un montón y más que suficiente, pero cuando te gusta tanto un lugar y su historia te aseguro que un mes no es nada. Cuando me pongo a planificar pienso “mejor dejo esto para una próxima visita” y así ya vengo tachando varias cosas de la lista, con una pena tremenda pero con la firme convicción de que algún día voy a volver por la revancha.

Ni te cuento si hablamos de precios. Nunca, pero NUNCA, planees un viaje haciendo cambio de moneda en tu mente porque te vas a querer tirar del balcón. Obviamente todo es más caro en otro lado, más aún si hablamos de cruzar el charco (pista nº 1), y si a eso le sumamos las constantes fluctuaciones económicas de nuestro amado país… ¡Auxilio!

Por eso decidí que haga lo haga voy a priorizar la experiencia al despilfarro, gastaré lo debido en todo lo que sea conocimiento, tours, pasajes de tren/subte/colectivo, museos. Tendré que gastar en comida porque es el combustible que me mueve, pero el supermercado será mi gran aliado junto con el viejo y querido tupper. Por último quedarán las cosas para aprovechar: ropa y algún que otro recuerdo.

Los regalos quedarán para una próxima oportunidad porque si tengo que traerle algo a todos me fundo. Mi hermano va a ser más que feliz con las fotos de aviones, el resto de mi familia algo tendrá pero veré en el momento qué. Fotos y más fotos seguramente, porque si ya de por sí soy una loca de las fotos allá creo que me voy a acalambrar los dedos.

Así que esta semana voy a seguir delineando los últimos detalles de mi magical mystery tour (pista nº 2) porque la semana que viene llega mi mamá y tengo que mostrarle dónde voy a estar cada día. Ya tengo hecho un calendario artesanal, me compré otro de oficina para entregar a mis hospedadores, falta llenarlo y voilà!

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