Limpiar y soltar

No te puedo explicar lo que me cuesta deshacerme de mis cosas. Cuando mamá y papá resolvían que ya era hora de juntar la ropa que ya no me quedaba para donarla siempre la pasaba mal, porque no me gusta despedirme de lo mío, porque todo para mí tiene valor. Entiendo, y no voy a ser egoísta, que hay personas que necesitan más que yo una remera que me quedaba cuando tenía 10 kilos menos, pero tengo un talento especial para asignarle significado a las cosas y hasta un envoltorio de caramelo (si marca un momento especial) puede a ser especial para mí.

Girl with colorful balloons

Me pasa que a veces me siento abrumada por lo que ya tengo y necesito sacar para renovar, pero al ver las cosas que quiero tirar o regalar siempre me acuerdo de algo vivido con esa prenda o con ese objeto y me agarra una angustia tremenda dejarlo ir. Siento como si al deshacerme de esas cosas las estuviera queriendo eliminar de mi vida, como si pedacitos de mí se fueran junto con ellas. Me cuesta mucho soltar, limpiar, renovar.

Cuando era chiquita siempre lloraba cuando teníamos que entregar un auto, no sé, sentía que al irse el auto también se iba parte de mi historia. De hecho hoy en día cada vez que mis papás sugieren que es hora de cambiar el auto a mí me agarra tanta tristeza que termino llorando y diciendo “no lo vendan, por favor” porque en ese auto fui a tomar mi primera comunión, a ese auto se subió mi tía Rosa, con ese auto llevamos a Jaime al veterinario, en ese auto vino Apolo, ese auto me trajo acá, con ese auto viajé.

Cada vez que me dispongo a limpiar mi casa encuentro cuadernos viejos, leo las anotaciones, las fechas… Todo, absolutamente todo me trae algún recuerdo. Limpiar mi casa es como abrir un cofre de los recuerdos y empezar a desempolvar parte de mi vida. Y nuevamente tirar y soltar se torna un problema.

Imaginate que si eso me pasa con las cosas, con la gente sufro horrores. Soy una persona que ama estar sola, me gustan mis momentos conmigo, pero quiero mucho a la gente que me rodea. Para mí no hay mayor valor que mi familia y mis amigos, por eso tengo tanto miedo a perderlos. Me refugio mucho en las personas que me dan confianza, y puede que no hablemos todos los días o no nos veamos tan seguido, pero si estás en mi vida es por algo.

La paso mal cuando alguien está enfermo y sé que tarde o temprano se va a ir. Sufrí mucho cuando perdí a mi perro y a mi tía Rosa, ambos en el mismo año, ambos por la misma causa. Sé que mis abuelos no van a ser eternos, que mis papás tampoco, que mi hermano me lleva 10 años, que mi perro ya está viejo. Sé todo eso y soy totalmente consciente de que en algún momento me voy a quedar sola, pero no quiero. Quisiera que a todas las personas que amo las muerdan vampiros y las hagan eternas.

Cuando pienso que eventualmente tendré que mudarme de departamento me da angustia pensar en dejar éste, porque una parte de mí siempre se va a quedar acá, porque es mi primera casa, porque acá estudié para recibirme, acá le enseñé a cantar a Benjamín, ¡tantas cosas! Me aferro demasiado, lo sé, ¿pero cómo no hacerlo? Mi familia me enseñó a valorar las cosas, pero a mí se me fue la mano.

Tengo que aprender que soltar no es olvidar, que algunas veces es mejor dejar ir para darle paso a algo nuevo, quizás mejor, que me va a dar nuevos recuerdos y me va a renovar el espíritu. Tengo que saber que el pantalón que no me quedaba el año pasado difícilmente me quede éste, así que chau. Y tengo que aprender que la vida es un ciclo y que todo cambia. Todo, incluso yo.

3 comentarios en “Limpiar y soltar

  1. Sil dijo:

    Me pasa exactamente igual! Me cuesta regalar ropa, aunque sé que ya no me queda o no se usa o está rota! He tenido prendas por más de 10 años! Recién el año pasado pude tirar mis carpetas del secundario (egresé en 1997, así que imaginate) y apuntes de la universidad, es que hasta las anotaciones o dibujitos al margen de las fotocopias me traen recuerdos. ¿Será porque tenemos muy buena memoria? Hace un par de meses vendí mi primer auto, y me daba mucha tristeza mientras buscaba comprador, y cuando lo entregué, no llegué a llorar pero se me hizo un nudo en la garganta.
    Y en cuanto a las personas, me di cuenta en terapia que me quedé pegada en un montón de gente y situaciones del pasado, y eso me afecta en la manera que encaro mis relaciones actuales.

    Saludos!

    Me gusta

  2. Belén V. dijo:

    Aya… otra cosa en la que nos parecemos!!
    Tardo mil quinientas horas en ordenar… primero porque tengo que hacer caos y sacar TODO para poder ordenar (no puedo ir cajón por cajón), y después porque cuando se supone que hay que sacar/tirar/donar cosas, no puedo y termino sin liberar nada de lugar.
    Tenía guardadas agendas mías desde el secundario… recién el otro día no sé qué me dio y, ordenando, pude tirar algunas (rescatando algunas hojas que arranqué y guardé). ¿Será que hice un mini borrón y cuenta nueva pensando en que eso me aferraba a gente que ya ni veo?
    Con la ropa es oooootro nivel… o porque el sweater lo tejió la abuela (y ya no voy a tener otro tejido nuevo), o porque es lindo, o por lo que sea… me cuesta desprenderme!
    Y con la gente ni hablar… cuando quiero, quiero bien! Y entonces después me cuesta olvidarme… o me cuesta no dar más de lo que recibo, o no estar para alguien que me busca sólo porque necesita algo… Uff!
    Pero bueno, somos así… qué le podemos hacer?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s