33: la edad de Cristo

Jorgito y yo

Jorgito y yo

Es típico escuchar la frase “ah, la edad de Cristo” cada vez que alguien dice que tiene 33 años. No sé qué significado especial podrá llegar a tener cumplir 33 pero lo importante hoy es que mi hermano Jorge los está cumpliendo.

Jorgito (para los amigos) es 10 años mayor que yo, por ende nuestra relación hermano-hermana comenzó realmente cuando me mudé con él a los 17. Nunca antes habíamos vivido juntos, bueno… sí, cuando yo era un bebé, pero de eso no me acuerdo. Como él decidió hacer la secundaria en un colegio pupilo sólo nos veíamos los fines de semana, aunque como él en esa época era un adolescente lo último que quería era jugar conmigo.

Lo loco de todo esto es que lo que duraba su visita la pasábamos peleando pero cuando llegaba el momento en que él se tenía que ir yo no podía dejar de llorar. Para mi mamá era una lucha, él porque era grande y yo porque era chica, pero nuestro cariño se demostraba con peleas. Por suerte los años nos hicieron más compinches y hoy mi hermano es una mezcla entre mi papá y un amigo.

Mi hermano es una persona muy especial porque, como yo, tiene gustos un tanto exóticos. Así como yo soy fanática de los musicales él lo es de los aviones, es de esos raritos que se van a Ezeiza un domingo a la mañana con frío y lluvia con tal de sacarle una foto a ese avión nuevo que aterriza por primera vez en Buenos Aires, que va a las convenciones de fanáticos de la aviación y participa activamente en foros. Él se entera primero que yo de todo lo que pasa en los aeropuertos, de hecho él me avisó cuando pasó el accidente de Sol porque se había enterado a través del foro.

A Jorgito le corre por las venas la sangre Báez, sangre que te obliga a hablar hasta por los codos y que te hace socializar hasta con las plantas. Cuando Jorgito toma la palabra hay que pedirle por favor que se calle y que deje hablar al otro, y es de esas personas que saben de todo. Como le gusta leer y tiene una capacidad increíble para retener datos que a mí se me pasan por alto, si hablan de política sabe, si hablan de religión sabe, si hablan de historia sabe, y si hablan de algo que no sabe pues inventa.

A él le encanta escuchar la radio, ver los noticieros, estar en sus foros, sacar fotos, comentar sobre lo que le gusta y explicarte con lujo de detalles por qué tal o cual compañía tomó determinada decisión respecto a un avión, o cuál es la mejor aerolínea del mundo según vaya Dios a saber qué lista de expertos. Todos los meses compra religiosamente la revista Avion Revue, que cada vez sale más cara pero es como una biblia para los aerofans.

Jorgito ha hecho de todo en su vida, pasó de “no encontrar el camino” a casarse y tener un hijo, estudió varias carreras hasta que se decidió por la que de chico dijo que iba a seguir, viajó, conoció, “la vivió” como dicen, y ahora está tranquilo con su familia y conmigo de yapa. Tiene el mismo carácter que mi mamá, por lo que nunca lo vas a ver peleando con alguien o armando polémica, es tranquilo y si algo pasa es porque tiene que pasar, no se hace mucho drama.

Uno de mis sueños es poder darle la posibilidad de viajar en todos los modelos de aviones que quiera conocer, que pueda ir a cuanto museo aeronáutico exista, que se suba a aviones de guerra y la pase bomba cual niño en Disneyland. Porque a Jorgito los aviones le apasionan, es un amor que cultiva desde chico cuando los armaba con maderas o los dibujaba perfectamente. De hecho, un tic nervioso que tiene es mover las manos como si estuviera haciendo volar aviones y con la boca hace el sonido de las turbinas, increíble!

Creo que sólo las personas que tienen hermanos saben el amor que se siente por ellos, es algo especial que va más allá de todo. Nos podemos pelear todo el tiempo, discutir y mandarnos a freír churros, pero llegado el momento estamos juntos y nos apoyamos porque pase lo que pase somos hermanos. Nosotros somos bastante parecidos dentro de nuestras diferencias, a veces chocamos porque yo tengo un carácter muy fuerte y él es más sumiso, pero en este tiempo que llevamos viviendo juntos me di cuenta de cuánto lo extraño y lo necesito cuando no está, de que si le llegara a pasar algo yo me muero porque se supone que él tiene que estar conmigo siempre, que vamos a estar juntos cuando nos toque despedir a nuestros padres, porque él tiene que ser la familia que se quede conmigo cuando todos se hayan ido.

Jorgito podrá ser muchas cosas (molesto, odioso, rompe bolas, metido, denso, divertido, simple, inteligente, adorable) pero la única que lo puede tratar mal soy yo, la única que lo puede mandar a la mierda soy yo, y la única que lo va a defender pase lo que pase voy a ser yo. Porque es mi hermano, porque lo quiero, porque podrá faltarme todo pero que no me falte él. Me dio el regalo más lindo que es Benjamín, más no le puedo pedir.

Así que hoy, 9 de noviembre, le digo MUY FELIZ CUMPLEAÑOS a mi versión masculina avejentada. Porque dale, miranos las caras y te vas a dar cuenta de que somos iguales.

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