“Todo concluye al fin…”

A mamá:

“Todo concluye al fin nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina. Tengo que comprender no es eterna la vida, el llanto en la risa allí termina (…), y me olvidé de aquello que una vez pensaba que nunca acabaría, nunca acabaría, pero sin embargo terminó”.

“Puedes creer, puedes soñar, abre tus alas aquí está tu libertad. Y no pierdas tiempo, escucha el viento, canta por lo que vendrá, no es tan difícil que aprendas a volar.”

frases-de-jubilacion-jubilado

 

Imagino que antes de empezar a leer ya estarás llorando, ¿me creerías si te dijera que yo no puedo parar de llorar? Para vos se cierra la etapa más importante de tu vida: tu carrera docente. Una carrera que elegiste con vocación hace ya mucho tiempo y que terminas hoy en su punto más alto, siendo directora de un jardín que amas y que, claro, te cuesta decirle adiós.

Despedirnos de las cosas que amamos no es fácil, menos cuando les hemos dado todo lo humanamente posible. Deberías sentirte orgullosa del jardín que le entregas a la nueva directora, deberías sentir el pecho hinchado de satisfacción al ver que todos estos años de esfuerzo valieron la pena, y que las pruebas del camino te llevaron hoy a poder irte con la frente en alto del lugar que aprendiste a querer como si fuera propio.

El jardín para vos es como un hijo más, y a los hijos uno nunca quiero verlos irse. Todavía recuerdo cómo me insistías para que no me viniera a Buenos Aires y me quedara allá, pero hay que aprender a volar y hoy el jardín pasa a otras manos. Dejalo ir, te aseguro que lo que viene será mucho mejor.

Después de más de 35 años de carrera me pregunto si cuando empezaste en aquella escuela de campo en Chaco, apartada de todos y teniendo que hacer dedo para llegar, te imaginaste jubilarte como directora en un jardín de Santa Fe. Calculo que no, pero acá estás. Tampoco te imaginaste que haciendo dedo ibas a conocer a papá y acá estamos Jorgito y yo.

Recuerdo tantos momentos lindos y tantos momentos malos. Tengo grabado en la memoria un día en que te largaste a llorar en la cocina de la casa de la abuela porque no salía tu traslado desde Río Gallegos y con papá decidieron que iríamos allá para conseguirlo. Tengo en la mente las primeras reuniones de directores a las que me llevabas como si fuera tu cola y yo era la atracción del momento cuando salía taconeando del rincón de la mamá.

Recuerdo una vez que lloraste y te indignaste mucho por una injusticia de la gente de cooperadora hace ya mucho tiempo, cómo los odié. Los detesté porque estaban haciendo llorar a mi mamá y yo no podía hacer nada. Y los detesté más porque ponían en duda tu trabajo y yo sabía, y sé, que siempre fuiste honesta con tu forma de manejarte.

Haz hecho tantas cosas por este jardín que no lo digo como hija sino como testigo fiel de todos los esfuerzos por mejorarlo, porque a mí nadie me contó un cuento, yo lo viví. Yo viajé con vos a Rosario anda a saber cuántas veces para ver cómo andaban los expedientes, yo fui con vos al comisionista a dejar papeles, yo anduve con vos en Once buscando regalos para los chicos, yo te ayudé a cargar bolsas con pedidos de las maestras, yo estuve con vos en la gran mayoría de los bingos jugando y vendiendo cartones, anotando números, limpiando el salón. Yo vi la progresión del jardín de un núcleo con dos salas a este espacio amplio y cerrado que tienen ahora, con la tercera sala que costó pero llegó, con los bañitos nuevos, las sillitas y las mesas, los juegos didácticos.

Sé que vas a extrañar levantarte 7.30 sabiendo que en el jardín Marta te espera con unos ricos mates, vas a extrañar el frío de la dirección, el saludo cálido e inocente de los chicos, la novedades de las maestras, los chismes de la farándula, tu sopa al mediodía, volver a casa a las 14 llena de carpetas y cuadros para hacer.

Yo, la verdad, no voy a extrañar tener que hacerte notas/cuadros/tarjetas porque era algo que siempre me enchufabas a mí y nunca me gustó hacer, pero ahí hay otro ejemplo de que muchas veces el trabajo no terminaba en las horas laborales sino en casa, a la noche tarde, quemándonos las pestañas frente a la computadora para que todo quede prolijo y legible, con la novela de fondo.

En el jardín viviste momentos felices y momentos tristes. Momentos personales de todas los compartieron juntas, aún recuerdo la reacción de las chicas cuando falleció Jaime y cuando nació Benjamín. Todas compartieron sus vidas, las alegrías y las tristezas, juntas formaron una gran familia y un círculo de amistad que espero se mantenga con el tiempo.

Pero la vida te ha hecho conocer a mucha gente y nunca te olvidaste de tus amigas de Río Gallegos. Si te vieras cómo se te ilumina la mirada cada vez que hablas de ellas, cuando recordas viejas épocas en los jardines del sur, así que espero que en esta nueva etapa de libertad puedas ir a verlas y volver a recorrer esos jardines que tanto significan para vos.

También te acordas de La Verde, no sé si aún existe, pero en Chaco seguro que hay algún niño grande que te tiene en su corazón como todos tenemos a nuestra señorita del jardín de infantes, nuestra segunda mamá. Las maestras son las primeras personas fuera del círculo familiar a quienes aprendemos a querer, es lógico que haya esa conexión mutua.

Hoy se cierra un ciclo, hoy le decís adiós a un lugar que amas y a una profesión cuya vocación nunca te abandonó, a una etapa importante que te hizo crecer como persona y como docente, pero sobre todo te despedís de muchos años de esfuerzo y dedicación.

Ahora tenes que aprender, así como aprendió papá años atrás, a vivir sin trabajar. Ahora vas a poder dedicarte a tu nieto, vas a poder venir a casa a instalarte y a mimarnos sin tener que volver tal fecha porque comenzás a trabajar. Ahora la vida te da la oportunidad de viajar, aprender, conocer, salir, disfrutar.

No te me achiques, no pienses que te vas a enfermar porque dejar de trabajar no te volverá una inútil sino todo lo contrario. Vas a poder dedicarte a las artesanías, a las cosas hechas en lana, a la decoración, a pasear, a todas esas cosas que antes no podías. Poco a poco, una vez que finalices el duelo, vas a aprender a querer este nuevo estado. Y es que la vida es sabia, después de tanto trabajo te da la recompensa de disfrutar mientras aún sos joven y activa, ¡qué mejor!

No quiero verte llorar, sufrir, pensar en tonteras. Quiero verte feliz porque te vas en grande, porque el jardín no podría estar mejor, porque hiciste todo lo que pudiste y más para hacer del jardín uno de los mejores lugares para los chicos, porque le diste tu vida a la profesión que amas y eso es sencillamente maravilloso.

Lo único que espero mamá, es que a partir de hoy respondas esto:

profesion-feliz

 

¡Felicidades! de parte de la alumna que más te quiere,

Tu hija.

4 comentarios en ““Todo concluye al fin…”

  1. ninamagia dijo:

    Hayyyy Aya me hiciste emocionar!! que hermosa carta le escribis a tu mami, y que hermosa hija sos! seguro que tu mama va a ser feliz, dejando esta etapa en sus mejores recuerdos!! ojala en el mundo de los jardines hubiese mas personas como tu mama, porque se necesitan y mucho! un abrazo!

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