El ego del artista

WWS-Ego

 

Para muchos “ego” es una mala palabra, pero creo que está pobremente valuada y sólo se tiene en cuenta la connotación negativa. Es cierto que una persona egocéntrica es sumamente detestable porque no piensa más que en sí misma, pero también es cierto que si no tenemos un poco vivo nuestro ego los demás nos pasan por encima.

“Pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en TNT” que si no alimentas un poco tu ego te vas a deprimir, te vas a sentir mal con vos y con los que te rodean. Como todos los extremos son malos, tener ego en exceso no hace bien y vas a hacer que otros se sientan mal lo quieras o no, porque no te vas a dar cuenta de que para vos sólo estás vos.

En el caso del común denominador de los mortales, el ego es necesario como una herramienta de supervivencia, de defensa personal si se quiere, en contra del ataque de otros y de nosotros mismos. A veces nuestra cabeza es nuestra peor enemiga. Por eso, aunque no me gusta la gente egocéntrica, estoy convencida de que tener un poco de ego siempre es bueno y sano.

En el caso de los artistas, el ego es sumamente necesario siempre que no se mezcle con arrogancia mas sí con humildad. Considero que para tener el valor de subirse a un escenario, exponerse a una cámara, mostrar sus pinturas/fotografías, hay que tener mucho coraje porque siempre va a haber gente que te criticará. Así como en la vida no todo es color de rosa, hay que tener un escudo personal que te permita salir airoso de la mala onda que enviarán algunos porque no les gustó lo que hiciste o por envidia.

El ego le permite al artista tener la confianza necesaria para saber y aceptar que lo que hace está bien, independientemente de lo que otros piensen. Con el ego el artista se arriesga a ser juzgado y que no le importe, o sí pero que ese juicio no lo afecte negativamente. Claro que hay que tener en cuenta las críticas para poder mejorar, pero si vivís pensando en lo que opinarán los demás seguramente no saldrás de tu casa y mucho menos te subirás a un escenario para ser el blanco de las flechas de la gente.

Si un artista no tuviera el ego sano, si no confiara en sí mismo, si no supiera que está haciendo bien las cosas, te aseguro que no podría exponerse a la crítica por más talentoso que sea. De hecho, muchas veces no está arriba del escenario el más talentoso sino el más cara dura (en el buen sentido de la expresión), el que dice “ma’ sí, me arriesgo”.

Creo que también es algo que nos pasa a los bloggers (ejem…ejem…), el ego nos permite estar acá porque sabemos en el fondo que lo que hacemos está bien, que lo que exponemos acá a alguien le va a gustar y que va a tener reconocimiento. Ya sea con visitas o con comentarios, pero alguien está del otro lado y a ese alguien queremos impresionar porque sabemos que podemos. Y sí, es un espacio para compartir, pero también para demostrar, aunque no seamos conscientes de que hacemos lo que hacemos justamente por ésta razón.

Volviendo a los artistas, el ego es necesario y útil siempre que se combine con humildad. Un artista egocéntrico y creído es lo peor que existe porque si le decís “te felicito” empezará una perorata cual soliloquio personal que te dejará de lado y tendrá como único protagonista a él mismo. Pasa con algunos actores mega famosos que cuando te acercas a saludarlos o a pedirles una foto te miran con cara de asco y acceden (o no) a saludarte como si te estuvieran haciendo un favor.

Y la verdad, el favor se los hacemos nosotros al consumir lo que hacen y con cada entrada pagarles el sueldo de miles de pesos (o millones de dólares) por su trabajo. Un artista de esas características se olvida que gracias a su público está donde está y hace lo que hace.

En cambio, el artista egocéntrico y humilde usa todo su ego arriba del escenario (o haciendo la disciplina que haga) para destacar, para demostrar que sabe lo que hace, para “romperla” y brillar. Ese artista se limita a hacer su trabajo de forma impecable con la capacidad de volver a la realidad cuando lo termina, a saludar a su público aceptando las felicitaciones con un poco de timidez, sabiendo que las cosas lindas que les dicen son ciertas pero sin demostrarlo abiertamente sino aceptándolas agradecido. El artista humilde agradece, el creído pretende que le agradezcan a él.

Pero ninguno de los dos podría hacer su trabajo si no tuviera un poco de ego, si no confiara en sí mismo, si no se atreviera a exponerse. A mí me falta mucho ego, quizás eso es lo que necesito mejorar para volver a atreverme a subirme arriba de un escenario, o a cantar sin pensarlo cuando me dicen “cantate algo, dale”. Tengo dudas de mí misma y eso afecta a mi ego, por ende afecta a la artista que hay en mí.

Por ejemplo: ayer el ego ayudó a los hinchas de Independiente a seguir alentando a su equipo más allá de la tristeza de haber descendido de categoría, porque internamente confían en su equipo (además de amarlo) y saben que es capaz de subir.

3 comentarios en “El ego del artista

  1. Mati dijo:

    Coincido plenamente en tus palabras como la mayoría de las veces!! Siempre me hago un espacio para “regalarme algo bonito” al leerte!!! Tengo ganas de escucharte cantar!!!!!

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  2. Chiara Polairix Edelstein dijo:

    Este Blog esta padrisimo su autora es Genial pero tan genial que me dan ganas de regalarle algo bonito ¿Aceptas flores, chocolates,o peluches virtuales?
    PD: ya deje un comentario en una entrada antigua en donde decias que si Jonathan fuera estafador Drácula ya tendria su chozita?. estuvo muy padre y tus preguntas tan graciosas que hasta te deje algunas mias a ver si por algun tiempito que tengas te pasas por ahi..

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