Autodescubrimiento

Creo que una persona nunca deja de autodescubrirse, de conocerse, de replantearse cosas y de resignificar otras. La vida es un ciclo y lo que ayer fue hoy ya no es, entonces es lógico que cada tanto tengamos que hacer un inventario personal de qué somos, qué tenemos y qué nos falta, pero no en el plano material sino en el espiritual.

En estos días estoy en esa etapa en la que no estoy segura de qué quiero hacer, aunque si me pongo a pensar fríamente estoy así desde hace un año. Antes me sentía así por el inminente cambio, terminar la facultad me carcomía la mente y no podía parar de pensar en qué iba a hacer una vez finalizada. Hoy me siento así porque necesito definirme un poco y no puedo.

Estoy segura de algo: ya cumplí mi ciclo en el aeropuerto y me quiero ir. Cuando ya no sentís ganas de hacer algo creo que lo mejor es dar un paso al costado, y hoy en día siento que cumplo más por el sueldo a fin de mes que por las ganas propias de trabajar. Siento que ya aprendí todo lo que podía aprender, y si bien tengo nuevas responsabilidades el trabajo base no cambia. Ya no siento la satisfacción de ayudar a la gente, cada día me molesta más, ya no soy tan tolerante a las preguntas tontas y aunque me encanta poder sentirme útil por la vocación de servicio que no me abandona, siento que podría ser más útil en otro lado.

Antes de empezar la facultad yo habría dado todo por dedicarme al teatro musical, pero tuve que cumplir con estudiar una carrera universitaria primero. Ya la terminé, ahora soy libre, pero paradójicamente ahora no me siento lista para volver, al contrario, siento que primero debo depurarme, volver a mi eje, reencontrarme, y recién ahí volver a empezar.

No me siento en armonía, no tengo la confianza de siempre, hay algo que me falta y no sé qué, la determinación de hace unos años no sé dónde está y no sé cómo encontrarla, me siento en un limbo en el que dormir me hace feliz pero me gustaría poder salir. Me siento más cómoda adentro de mi casa que afuera, por mí ni saldría, no siento que deba hacerlo y si lo hago es por trabajo. Ya no paseo como antes y eso me preocupa.

Tengo que volver a sentirme linda, pero no en el sentido estético (que mal no me vendría tampoco) sino linda por dentro. Luminosa, alegre, pispireta, como era antes. No sé por qué siento que no soy la misma de hace un par de años, entiendo que crecí pero no pensé que crecer iba a ser tan complicado. Ya no soy tan adolescente pero tampoco soy un adulto, un título no marca una etapa de tu vida, y esto de no saber me molesta.

Veo a mis amigas que cuentan de sus salidas, de cuando se fueron de joda, de las cosas que hicieron y no siento que forme parte de eso. Nunca me sentí muy a gusto con las salidas, nunca fui la reina de la bailanta ni necesité salir a tomar para sentirme bien, siempre fui feliz con otras cosas. Mientras mis amigas salían a bailar yo me quedaba viendo películas o leyendo. Mientras mis amigas ahorraban para gastarlo en alcohol yo ahorraba para ir al teatro.

Repito: nunca me sentí en sintonía con la gente de mi generación, de hecho tengo pocas amigas de mi edad, la mayoría son más grandes y hasta tengo amigas que me doblan en edad. En la universidad, mis amigas me decían “Graduados” porque según ellas yo vengo del pasado y éste no es mi tiempo, puede ser. Esto de no adaptarme tan bien a la generación en la que me toca vivir tampoco ayuda demasiado, y aunque adoro la tecnología actual creo que nos está quitando los valores de antes, la gente ya no es respetuosa, en las reuniones de amigos ya no nos miramos a los ojos sino a la pantalla del celular, no existe el don de gentes y los hombres ya no son caballerosos, así como las mujeres ya no son femeninas (o piensan que serlo es parecer un gato).

La complejidad de mi estado de ánimo tiene como corolario una gripe que desde antes de ayer que me está dejando sin pañuelitos descartables y sin provisiones de Quraplus, así que todo tiene que ver con todo. Estoy harta de sentirme mal en todos los sentidos, necesito volver a encontrar en algún lugar dentro mío a la Ayalén de 18 años llena de vida, plena de alegría, que sabía lo que quería y que luchaba por eso, que no le importaba si a los demás les parecía o no lo que yo había elegido, que no necesitaba nada más que todo lo que ya tenía, y que en sus ojos había esperanza de crecer y viajar.

Estoy a 26 días de cumplir 22 años y quiero llegar a ese día con mejor humor, con un poco más de confianza, sientiéndome linda otra vez, sintiendo las mismas ganas de luchar por lo mío como antes, no sentir tanto agobio injustificado, que mi consuelo no sea la cama sino las zapatillas para salir a pasear.

Este proceso de autodescubrimiento comienza ahora, cuando ya me anoté en dos cursos que hace tiempo quería hacer y ahora puedo, no va a terminar nunca pero al menos ahora quiero que encuentre su cauce.

A todos les pasó, no? A vos te pasó?

 

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