Vengo del pasado

Nací en una familia donde la más chica, por lejos, era yo. Mis padres son jóvenes pero el cambio generacional es importante y para colmo mi hermano es 10 años mayor. En casa los domingos se escuchaba Nino Bravo, Salvatore Adamo, José Luís Perales, Juan Gabriel, Marco Antonio Solís, Sandro, Palito Ortega, Dyango, Leo Dan, y toda la legión de cantantes hispanoparlantes de esa época. También se escuchaba Bee Gees, The Beatles, Creedence y algún otro que ahora no recuerdo.

Era típico que el sábado se limpiaba la casa escuchando la música que le gustaba a mamá y el domingo tomaban mates escuchando la música que le gustaba a papá. Como mi papá es un fan del chamamé pero mi mamá no es muy amante de ese estilo, cuando tomaban mates juntos escuchaban música de común acuerdo pero cuando papá se iba a hacer el asado en su “territorio” se escuchaba chamamé.

Cuando era más chica no existía internet y no podía googlear a los cantantes que ellos escuchaban para ver sus caras, así que me imaginaba de acuerdo a sus voces cómo eran físicamente. Estaba secretamente enamorada de Salvatore Adamo, porque no sólo tiene una voz hermosa sino que mi mamá me decía que era un “churro”. También me encantaba Nino Bravo porque su voz era muy varonil y con una potencia que envolvían los sentidos. No sé por qué me imaginaba a Salvatore como un chico de no más de 20 años y a Nino como un hombre de unos 40; ironías de la vida que Nino haya muerto no llegado a los 30 y Salvatore aún siga vivo.

Así fue como durante toda la vida, de tanto escucharlos me aprendí la letra de todas esas canciones. Como mi papá es un comprador compulsivo de CDs (en esa época cassettes) tenemos de todo de esos cantantes. Antes las canciones eran románticas, dedicadas a alguna dama, al amor, a la vida, a la libertad, tenían una razón de ser y había poesía como contenido, se conquistaba de otra forma, nada de “presea Daddy” ni “lo bailan las chetas, lo bailan las rochas”. Imagino que habrá sido muy lindo el cortejo en la época de la juventud de mi mamá, hoy se perdió esa magia, ese “subí que te llevo” de Sandro, y es todo más frívolo.

De pronto al crecer me dí cuenta que no todos tuvieron el mismo “entrenamiento” retro que yo tuve durante toda mi infancia y adolescencia (que aún no terminó, quiero aclarar), por lo que yo hablaba de temas o de cantantes que lógicamente nadie conocía, y me encontraba cantando canciones cuyas letras nadie sabía, y vanagloriaba cosas que ya no pasan, o tiraba frases que ya no se usan. Hubo un personaje de Francella que se llamaba “Enrique el antiguo” y por mucho tiempo fue mi apodo, porque parecía una señora mayor enfrascada en el cuerpo de una chica joven.

Enrique el antiguo

Enrique el antiguo

Cuando llegué a la universidad me pasó exactamente lo mismo, y el último tiempo me jodían con Graduados porque según mis amigas yo vengo de una máquina del tiempo y soy una mujer de 50 enfrascada en el cuerpo de una chica de 21. Me he tenido que comer cadas gastadas por tirar frases viejas, comentarios de señora madre, alusiones a cosas que ya no están o a cantantes que nadie de mi generación conoce, y adorar a Sandro o a Nino cuando el ídolo popular de la gente de mi edad es Axel, por decirte algo.

Ojo que me gustan las cosas de hoy, sino creo que no podría soportar tanta falta de lo viejo, pero siento una melancolía tremenda cuando pienso en todo lo lindo y romántico que era el mundo un par de generaciones atrás, con todas las limitaciones y problemas que también tenían ellos. Como lectora fiel de los libros de Jane Austen, la época de la regencia me encanta y me gustaría mucho hacer la gran Amanda de Lost in Austen y volver a vivirlo, encontrarme con Darcy y casarme YO con él, cambiando lugares con Lizzie.

En cuanto a cosas modernas, no me gusta la cumbia aunque claro que en el boliche o en las fiestas la bailo porque no soy una amarga y me encanta divertirme, tampoco me gusta el reggaeton aunque ahí tengo un problema porque no entiendo cómo se baila y siempre termino en los típicos dos pasitos, la música electrónica no me gusta y dudo que eso cambie. Me refugio mucho en los musicales (sin límites geográficos y menos de idioma) porque sé que hay un grupo de gente que comparte esa pasión, me encanta investigarlos y conocer más de ellos, aprenderme las letras y soñar con formar parte de algún elenco en un futuro, pero al igual que con las cosas de antes no todo el mundo me entiende y muchas veces me encuentro haciendo alusión a cosas que, claro, mi interlocutor desconoce.

Pero no te voy a mentir, secretamente a veces me imagino en una máquina del tiempo real, yendo a esa época en donde existían los Mr. Darcy, los Mr. Rochester, los Mr. Knightley y los Mr. Wentworth, o por qué no los Nino Bravo, los Sandro, esos caballeros de los que ya no hay, que respetaban y adoraban a la mujer, que cantaban con una voz masculina y encantadora, que creían y velaban por el amor y el romance.

Mi foto con Sandro en el Gran Rex

Mi foto con Sandro en el Gran Rex

Díganme vieja, retro, Enrique el antiguo, Graduados, loca, “nepe”, pequeño genio enlatado, boba, lo que quieran, pero que no me quiten los códigos que esa antigüedad me dio, que no me quiten esa ilusión que todavía vive en mi, y sobretodo que no me quiten esa sensación de creer que viví en una época que ya no existe y en la que yo no era ni siquiera un proyecto.

2 comentarios en “Vengo del pasado

  1. Alicia's Own (@aliciasown) dijo:

    Ay, divina! Cómo me gustó y cómo me divirtió este post!! Está genial! Yo también crecí escuchando música que ponían mis viejos en la radio (no teníamos pasa cassettes ni tocadiscos) y en mi caso, nunca terminé de digerir los tangos. Te acepto hasta el chamamé, folklore, lo que quieras, pero jamás el tango llorón. Me encanta verlo bailar y tocar pero escuchar esas letras desgarradoras….no!

    Y yo me aguantaba todo el Poné a Francella solamente para ver el último sketch que era Enrique El Antiguo!!

    Me gusta

    • algobonito dijo:

      Uy yo tengo todo un tema con los tangos, porque mis abuelos escuchan de esos tangos viejos super melancólicos, y cuando me mudé acá en cada esquina pasan tangos. Lo más irónico del tango es que están cantados por hombres machos y masculinos que lloriquean porque una mujer no les dio bola o se fue con otro.
      Enrique era lo más!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s