Amigos y polémicos

Es increíble cómo cuando la amistad va a durar, a pesar de todos los pronósticos dura. Cuando entré al aeropuerto no sabía que iba a encontrar tan buenos amigos, relaciones que sobrepasan el buen compañerismo y exceden los límites del stand de informes.

Cada una que elija quién quiere ser

Cada una que elija quién quiere ser

Cuando entré, en diciembre de 2010, empecé a trabajar a la tarde y tuve casi un mes de capacitación. Al principio no hablaba mucho y me costaba integrarme porque como ya se conocían todos a mí casi no me hablaban, pero un chico de pronto me empezó a hablar y pegamos buena onda, me explicó la movida del día a día con los pasajeros y me acuerdo que me enseñó a leer un boarding pass. Él es Matías y fue mi primer amigo aeroportuario.

A las 2 semanas más o menos entró Mariela y como éramos “las nuevas” pegamos buena onda al toque. Las dos estábamos medio perdidas y de a poco nos fuimos adaptando. En enero yo pasé a la mañana y ya los dejé de ver, a ella y a Mati. Mi paso a la mañana me hizo conocer a Flor, quien estuvo conmigo en mi primera gran cagada y me ayudó a sobrellevar ese penoso momento.

Se armó un lindo grupo, los chicos de la mañana me integraron un poco más rápido y a las dos semanas ya me sentía como pez en el agua hablando y riéndome con todos. Al tiempito pasaron Mariela y Matías a mi turno y ahí fue el reencuentro. Al mismo tiempo entró Sol a trabajar y pegamos mucha buena onda. También teníamos buena onda con los otros chicos, pero me concentro en ellos porque son los que ya no siguen en AEP.

Pasó el tiempo, nos juntamos afuera del aeropuerto, nos hicimos más amigos, y de pronto Flor y Sol se fueron, al tiempo Mati se fue y Marie también. Hubo renovación de customers y de mi grupo de inicio me quedé sola, aunque no literal porque hice nuevos amigos, pero fue un cambio importante.

No vivimos cerca y todo indicaba que esa amistad que formamos en AEP daba para el típico “que no se corte” que siempre se termina cortando, pero no. Nos juntamos afuera, seguimos saliendo, y al contrario de separarnos nos hicimos más amigos. Sin el contexto del aeropuerto nos conocimos más cada uno, compartimos nuestra vida, nos aconsejamos, nos damos aliento, nos apoyamos, y eso que empezó como buen compañerismo terminó en una hermosa amistad.

No estoy desmereciendo a mis otros amigos porque cada uno tiene algo distinto y todos estuvieron en momentos buenos y malos (cosa que agradezco), pero son etapas diferentes, fueron grupos diferentes, y lo que pasó con unos no pasó con los otros. Quizás con la segunda camada de customers la amistad se formó más rápido porque a la mañana estábamos acostumbrados a integrar gente nueva, pero no puedo afirmarlo porque todo fue muy rápido y se fue dando de forma muy natural, no es que dijimos “bueno, nos hacemos re amiguis de los nuevos” sino que cuando se tiene que dar, se da. Y así como pegamos muy buena onda con algunos… con otros costó. Lo bueno del segundo grupo es que en su mayoría seguimos siendo los mismos y no tuvimos mucho cambio en el medio, además de que nos conocemos más turno mañana con turno tarde.

Con Marie, Sol, Flor y Mati me llama mucho la atención que hayamos perdurado en el tiempo más allá del trabajo, eso me demuestra la teoría de que la gente que te quiere de verdad no se aleja por más que estés lejos, y que si realmente se importan el tiempo para verse se encuentra. Ya me había pasado con mis amigas de Villa pero creo que es diferente, algo en mí me decía que van a estar siempre porque nuestra amistad es de años, crecimos juntas, es otra cosa. Pero nunca pensé que me pasaría acá y menos en el trabajo.

Cada vez que nos juntamos es como si fuéramos un grupo de autoayuda o una reunión de reinómanos anónimos, porque no paramos de tentarnos cada 2×3. Cada uno tiene su particularidad, ahora Mati está en Bariloche pasándola bomba trabajando en el sur como él quería, así que nos juntamos las chicas pero extrañamos al lesbiano de Mati (aclaro que lesbiano es un término inventado por él y no tiene ninguna connotación exótica).

Me encanta que nos juntemos, me encanta pasar tiempo juntos porque siempre sé que voy a volver a casa con una sonrisa en la cara y feliz de haberlos visto, de haber compartido esas charlas en donde se mezclan diferentes temas y donde arrancamos con Cristina y terminamos con “prendé una vela”. Las frases célebres que tiramos, el “exótico” “polémico” “lesbiano” que se nos pegan al toque, los recuerdos de cosas que nos pasaron en Aeroparque, las cosas nuevas que les cuento que hay y que desaparecieron, los consejos, las reflexiones de Sol, las trenzas cocidas de Flor, la risa de Marie, mis comparaciones de la gente con Alain Delon, todo eso es impagable y lo disfruto mucho.

Sin dudas cada persona que pasa por el stand deja una huella en los que seguimos ahí. Los que quedamos ya somos como un grupo cómplice, por fin y después de tanto tiempo puedo decir que somos un equipo, nos conocemos, sabemos cómo trabaja el otro, nos cubrimos, nos ayudamos. Puedo decir que es muy bueno el grupo humano con el que comparto el día a día laboral.

Como verás, algo bueno hay al trabajar en atención al cliente.

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