Cuando Aya conoció a Julio

¿Quién iba a decir hace 2 años, cerca de esta época, que estaba punto de entrar a trabajar en un lugar que me daría la posibilidad de conocer a la persona que más admiro en la vida? Por esta fecha en 2010 mandé mi CV a AA2000 para el puesto de Customer Service y acá estoy, 2 años más tarde, con todo lo que eso  implica: satisfacciones, enojos, sorpresas, macanas, y todo un surtido Bagley de cosas.

El año pasado tuve la oportunidad de asistir al Dalai Lama y fue una de las cosas más impresionantes que me viví, estar al lado de semejante institución y que fuera tan cálido, tan amable, tan accesible, cosa de no creer.

Siempre quise, desde que supe que existía la posibilidad, hacerle una asistencia a Julio Bocca. Quienes me conocen saben que desde chiquita siento una admiración profunda por él, quien representa el sacrificio y la disciplina en cuanto a arte se refiere, que logró todo lo que un artista puede desear, incluso algo inimaginable como llevar el ballet a las masas. Él, que toda la vida fue mi máximo referente, tiene servicio de Vip Club y nosotros lo asistimos.

Nunca me tocó atenderlo, y en estos casi 2 años ya pensaba que no lo iba a conocer más. Incluso la única vez que tenía asistencia en mi horario laboral lo fui a esperar y no vino. Hace tiempo que digo que no voy a renunciar de la empresa hasta poder conocerlo, y al paso que iba me iba a salir barba blanca esperando.

Hace poco hablando con mi jefa no sé cómo salió el tema, pero me preguntó qué tal me esta yendo, cómo me siento en el trabajo, en fin, lo de siempre. Cuestión que no sé por qué le comenté que me gustaría conocer a Julio Bocca pero nunca tuve la oportunidad de asistirlo, y me dijo que si sabía de algún día que él tuviese asistencia podía venir y hacerla sin problemas.

Y el lunes pasó. Lo vi, me vio, hablamos y nos sacamos una foto. Fue muy loco porque había visto que tenía asistencia para las 18.30 y como al otro día entregaba el TIF no iba a poder ir al aeropuerto a hacer una asistencia extraordinaria. Por esas cosas de la vida él cambió de hora y tenía reserva para las 15.30, por lo que me quedé. Lo esperé, lo vi y lloré.

Julio Bocca y yo ♫

No podía parar de temblar, verlo ahí tan cerca, al lado mío, hablándome, fue muy fuerte. Se me pasaron los 18 años de admiración por la mente, me acordé de todas las veces que lo vi, de todas las veces que lloré, de su despedida y de la angustia que sentí de saber que no lo iba a ver bailar nunca más, la cara de asustada de mi mamá cuando me vio llorar tan desconsolada, los viajes que hacíamos de Villa Constitución a Buenos Aires o Rosario sólo para verlo. Todo. Y lagrimeaba, me contuve para no llorar fuerte como realmente hubiera querido.

De sólo recordar el momento se me caen las lágrimas, no puedo creer todavía que estuve al lado de Julio Bocca, que lo asistí, que habló conmigo, que me dio un abrazo y me besó la cabeza, que se reía mientras yo (sin poder contenerme) le pedía perdón pero que no podía evitar emocionarme de tenerlo enfrente. Es más de lo que yo me pudiera haber imaginado nunca, súper simpático, amable, como dice mi mamá “tiene la humildad de los grandes”.

Cuando entramos a la sala yo no podía parar de temblar, y Meli me miraba con cara de “paaabre”. Luego de decirle a Meli que “esto no se hace”, le hablé directo a Julio y le dije, previas disculpas, que lo sigo desde los 3 años, que estaba muy emocionada y no podía creer que él estaba ahí, y que lo admiro muchísimo. Él se emocionó, no sé cómo explicarlo, creo que no podía entender cómo una persona se podía poner tan así de solo verlo. Pero no estaba asustado, me contuve mucho para no parecer una loca psicótica, y lejos de irse o darme vuelta la cara agarra y me dice “muchas gracias, ¿tenés para sacarnos una foto?”. Ahí agradecí a la tecnología por tener el celular con cámara.

Después en mi plan de persona seria que cumple con su trabajo lo acompañé a hacer el check-in, hablamos de trivialidades que nunca me hubiera imaginado hablándolas con JB. Yo seguía sin poder creer que todo lo que soñé de chica se estaba materializando, que él no era un creído sino un tipo macanudo que está tranquilo con su vida porque ya dio todo lo que podía dar en su profesión y ahora disfruta.

Le conté a mamá, subí la foto a facebook, twitter, BBM, creo que hasta en Antártida se enteraron que cumplí mi sueño. Por suerte mamá estaba acá en Buenos Aires y ni lerda ni perezoza me trajo la cámara de fotos para tener mi momento glorioso en HD. Como el vuelo se demoró aproveché el momento y le pregunté si le molestaba pedirle una foto con cámara, me dijo que no había problema y ahí está, en la cámara de mi mamá, la foto más hermosa de todas las fotos.

Cuando se fueron mis papás a la tarde, cuando me quedé sola con mis pensamientos, no pude evitar largarme a llorar. No podía (ni puedo) creer que después de tanto tiempo pude conocer a Julio Bocca! Recuerdo cuando estaba Sorpresa y 1/2 que mi mamá mandaba cartas a ver si lo podía conocer, pero nada. Estuve 18 años pensando que nunca se me iba a dar y finalmente se dio.

En un momento me puse a pensar en mi tía Rosa, ella era una de las personas que más fomentaba mi locura y que en vez de juzgarme se enorgullecía de mis gustos exóticos. No sé por qué, pero creo que de alguna manera ella desde el cielo me mandó esta oportunidad. Y como con tantas otras cosas, no puedo estar más que agradecida.

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