Hablemos sin saber

Dado que estoy en el trabajo y mi única compañía por ahora soy yo, me voy a poner a reflexionar por acá acerca de… bueno, no se de qué pero lo que surja quedará para la posteridá’. Voy a dejar el tema que me viene acosando desde principio de año, así que para alegría de muchos (especialmente mía) el TIF quedará en el tintero hasta las 14.00.

Ayer en Bath tuvo lugar un baile estilo época de la Regencia en el marco del Jane Austen Festival, y sí, me moría por estar ahí pero claramente no estoy cerca y bueno, mi Darcy personal tendrá que esperar. Las fotos se ven preciosas, debe ser tan lindo viajar en el tiempo por unos días, vestirse según la época y disfrutar de un ambiente tan retro como lo debe ser Bath en esta época. Fotos: http://thesecretunderstandingofthehearts.blogspot.com.ar/2012/09/pictures-from-bath-guest-blogger-monica.html?spref=tw

Para algunas personas esto del Jane Austen Festival, con gente vestida “raro” y demás debe ser sumamente ridículo, pero para una persona que cada vez que lee los libros tiene ganas de ir a esos años la verdad que esa posibilidad es un sueño. Espero poder ir algún día, creo que sería muy divertido.

Cambiando de tema, acabo de hacer un dibujo muy parisino en una hoja de programaciones, extrañamente el dibujo quedó lindo, se ve que hoy me pintó la creatividad en este ámbito, aunque es algo fortuito porque cuando busco creatividad termino haciendo un hombre palito. Foto:

Arte en estado puro

Tengo frío, acá en el stand hay una corriente de aire constante por lo que siempre está fresquito, así que estoy con bufanda. El seguridad me ve y me dice “¿tenés frío?” y QUÉ PREGUNTA, es obvio que sí, sino no estaría con esta bufanda de polar en el cuello. Sentí como cuando vos estás durmiendo y alguien se te acerca y te pregunta “¿estás durmiendo?”. O como cuando perdés algo y siempre hay alguien que te pregunta “¿dónde?”. Somos de hacer preguntas tontas, que lo parió!

Por otro lado, tengo que admitir algo muy crucial en mi vida (?): me molesta la gente chusma.  Y no hablo de la típica vieja de la esquina que siempre se entera de todo mirando entre los pliegues de la cortina, hablo de la gente que adrede espía tus cosas, pregunta sobre asuntos que no les interesan (o no deberían), que va al lado tuyo en el bondi y estira el cuello para ver qué escribís o a quién, que se regodea de las desgracias del otro (habiéndose enterado de ellas por medios no convencionales), o que aprovechan la mínima oportunidad para tirar “comidillas” respecto de cosas que saben que al otro le joden. La gente chusma y mala, ésa es la especie de la raza humana que peor me cae, porque a ver, todos tenemos un chusma dentro, no seamos hipócritas, pero cuando tu afán por saber un poco más afecta a la gente que te rodea es porque sos mala persona. Y como dije en un post anterior, no puedo caretearla, no puedo fingir ser copada con gente con la que no quiero ser copada.

Siguiendo con la temática, me dispongo a reconocer algo que (creo) todo el mundo sabe: detesto soberanamente hablar y que mi interlocutor esté enfrascado en su celular. El universo no desaparece porque sueltes ese aparatito 5 minutos y me prestes atención mientras te estoy hablando, la gente no va a morir por esperar un poco tu respuesta, y tu novio no te va a dejar de querer porque le digas que estás charlando con una amiga y que se mensajean/llaman más tarde. No sé si yo soy muy desapegada a la tecnología en ciertas circunstancias, o las personas ya no saben vivir sin esa extensión tecnológica de su mano, pero me enferma hablar y que el otro tenga la cabeza gacha y finja prestarte atención cuando es OBVIO que tiene la mente en otro lado. Por lo que, como ya dije muchas veces, considero que debería estar prohibido, o al menos limitado, el uso de celulares en las reuniones entre amigos.

Para finalizar este capítulo de espontaneidad en la vida del blog, voy a confesar un amor prohibido (!) entre las canciones románticas de los ’90 y yo. Es algo que no puedo evitar, en el stand cuando llego siempre termino cantando alguna de Luismi, y si bien cada tanto surgen las cumbias, los románticos noventosos son el hitazo. No puedo evitar cantar “entreeeegateeee, aún no te sientoooo” o “no culpes a la nocheee, no culpes a la plaiaa, no culpes a la iuvia, será que no me amassss” o “volveraaaaaas volveraaaaas seguro que prontooo vuelves a mi vida”.

Fin.-

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