Catarsis ante el cambio

Una persona segura en algún momento puede flaquear, una persona que sabe lo que quiere en algún momento va a tener dudas, y una persona que tiene muchos sueños en algún momento va a estar confundida.

Soy un poco de cada una de esas personas, y en estos momentos siento que enfrento una etapa de cambios que pensé que faltaba mucho en llegar. Sí, siempre me la paso diciendo que quiero terminar la facultad, recibirme y mandarme a mudar, pero: ¿en realidad quiero eso? ¿Qué voy a hacer el día después de rendir el último final? Obvio, descansar después de mucho festejo, y descansar de tanto estudio. Pero cuando eso termine, ¿qué?

Estoy llena de dudas, siento que necesito el apoyo de mis padres más que nunca pero como ellos fueron criados de otra forma no me entienden, y piensan que me ayudan cuando en realidad lo único que hacen es bajar a la realidad mis sueños pintándolos como imposibles. No soy la adolescente de hace 6 años que soñaba con mudarse a Buenos Aires y estudiar una carrera, tampoco soy una adulta madura que se recibe y busca marido para armar un hogar. Mis expectativas van más allá, y si bien el sueño de la familia está, creo que falta muchísimo para eso.

Por primera vez en toda mi vida no sé qué hacer. Siempre fui muy segura, siempre supe qué quería, cómo lo quería, y qué tenía que hacer para obtener eso que quería. Mi naturaleza siempre fue capaz de fraguar planes en donde, dependiendo de qué era lo que buscaba, iba en busca de mamá o papá, y qué cara tenía que poner, o qué argumentos usar, para convencerlos de que lo que yo quería me lo merecía. Caprichosa o no, siempre fui una estratega nata. Y hoy me quedé sin un motivo para planear, o quizás tengo tantos motivos que no sé por cuál lanzarme.

Todos los años supe que al terminar un ciclo lectivo, al año próximo se vendría otro. Ahora empiezo a tomar conciencia de que, si todo sale bien, el año que viene no va a haber otro ciclo lectivo, no voy a tener que armar un horario de mis actividades para poder llegar, voy a ser académicamente libre, y aunque no lo crean eso me aterra.

Lo bueno es que al ya estar trabajando no va a ser un choque muy grande, no es que salgo de la universidad y voy a enfrentar de cero la vida laboral, pero no voy a quedarme eternamente en el aeropuerto y quiero buscar algo más relacionado a lo mío. O no, y jugármela por el arte. O darme la posibilidad de un año de experiencias viajando. O no sé, hay muchas posibilidades. Por primera vez tengo un abanico y no sé por cuál decidirme. Eso no me gusta, no saber qué.

Soy joven, casi profesional, pero no me siento lista para enfrentar al mundo sola. Desde que empecé la facultad tuve claro que al terminar y obtener mi título iba a independizarme totalmente de mis padres, hoy en día no sé si quiero, ni si puedo. No quiero ser más una carga, pero a la vez quiero ser eternamente la hija menor. Tengo miedo de convertirme en adulto muy rápido, de tener que pensar por mí misma muchas cosas, de equivocarme y tener que volver a empezar. Y sí, sé que soy chica y que mis padres siempre van a estar ahí, pero en el momento en el que empiezo a darme cuenta de que esta etapa se termina me entra miedo.

Creo que todo el mundo pasa por lo mismo, todos en algún momento cuando estuvieron a punto de terminar sus carreras se enfrentaron a esto que siento. La angustia de la incertidumbre, el sentirse cansado todo el tiempo, no tener ganas de estudiar, estar hinchados los huevos con todo, querer dejar y saber que ya no podes, sentir que las fuerzas se acaban.

Encima de todo, este estado de ánimo me pone negativa en todo sentido. Ir en el bondi y que me moleste que se siente alguien al lado, la gente pesada me causa más rechazo que de costumbre, me siento insegura conmigo misma, me veo mal, me siento mal, todo me resulta en algún punto negativo, y sé que tengo que cambiar esto YA. No puedo seguir enojándome por todo, me noto muy quejosa, como que todo me molesta. Pero es causa de que no veo bien lo que viene. Tengo que dejar de pensar en el mañana y concentrarme en el hoy, que es más importante.

Por eso escribo esto, para descargar todo lo que siento, para sentir que se lo digo no sólo a una amiga sino a todo aquel que se siente también así, que no es algo anormal, porque nos pasa a todos. El miedo al cambio es fuerte, y cuando sentís que se apodera de vos hay algo que tenes que hacer, por tu salud mental y por la de los que te rodean. Hoy yo quiero enfrentar lo que se viene con la cabeza erguida, recuperar la seguridad que paulatinamente esta situación me hizo perder, y confiar en que si pude en estos últimos 4 años, ¿por qué no he de poder ahora?

Yo puedo, tu puedes, él puede, nosotros podemos, ustedes pueden, ellos pueden.

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