No sé qué hacer

No sé si alguna vez les pasó, pero a mí me está entrando la curiosidad por saber qué va a pasar después de que termine mi carrera.

Muchas veces pienso que va a ser lo mismo que pasa el día siguiente a mi cumpleaños: nada. Sí, cumplí un año más, pero el mundo sigue exactamente igual que el día previo, y lo único que cambió es el número que va detrás del 2 (aunque este año cambió todo XD).

Hay muchas cosas que me entusiasman, el problema está en que son tan diferentes entre sí que no encuentro la forma de poder conjugarlas, sumado al hecho de que son excluyentes y de decidirme por una tengo que renunciar a las otras.

Se sabe que elegir es renunciar, que no se puede tener todo en la vida y que muchas veces lo que elegimos no es precisamente lo que esperábamos que fuera, pero también dicen que el que no arriesga no gana, así que estoy como en el limbo de una elección que en estos momentos soy incapaz de hacer y, aunque suene estúpido, me atormenta.

Puede sonar fatalista, pero no sé qué va a ser de mí. No puedo vivir toda mi vida detrás de un mostrador diciéndole a la gente cuál es el estado de su vuelo o dónde queda el check-in de Tam; tampoco me imagino detrás de un escritorio planificando las comunicaciones de una empresa, con 4 teléfonos, gente dependiendo de mí y de mi trabajo, subiéndome todos los días a un avión diferente para ver cómo van las otras filiales de mi organización. Y si bien me encanta la moda, no sé si me veo vistiendo todos los días con lo último y lo mejor, simplemente porque soy algo así como la cara de una editorial de revistas de moda y depende de mí el futuro de los diseñadores, o porque tengo que asesorar a mujeres acerca de cómo verse mejor (sí, tengo el sueño frustrado de llegar a ser como Anna Wintour).

Sí me imagino viajando, pero no sé si me animaría mucho tiempo a cargar una mochila como si fueran pecados que me siguen a todas partes; me gustaría conocer lugares nuevos, nuevas culturas, mejorar mis idiomas, sacar fotos… Pero (siempre hay uno) también me gustaría disfrutar de una forma turística el lugar, ver las dos partes: vida normal del habitante y vida normal del turista que recorre 20 ciudades en 8 días y al final no ve nada. Me gusta la mirada del turista porque es acotada, y si después ves el lugar con la mirada del habitante te abre mil veces más la mente y genera otra concepción del lugar. Ese estado de transición se me hace muy emocionante.

También me interesa la diplomacia, representar a mi país en distintos lugares del mundo, quién dice algún día llegar a ser embajadora de Argentina como alguna vez lo fui en el modelo de la ONU. Ese lado de compromiso social me llama mucho la atención, plasmar mis conocimientos en comunicación para reforzar los lazos entre naciones, tener un alto grado de conocimiento en cultura general, hablar varios idiomas, que me paguen por viajar! Es apasionante, pero va a llegar un momento en el que quiera formar una familia y tendré que cambiar de trabajo, porque trasladar a toda una tropa debe ser desgastante, y eso implicaría empezar de nuevo en el mundo de los negocios, cosa que va a llevar su tiempo.

Sé que pienso en todas esas cosas que probablemente vayan a pasar, pero no puedo evitarlo, tomar decisiones implica ver los pro y contra, los “y si…”, para saber qué conviene más. A veces siento que pienso demasiado, y eso significa ser poco espontánea para muchas cosas, pero de verdad, no puedo evitar calcular cada paso que doy por miedo a caerme, y aunque cometo muchos errores, siempre trato de cubrirme.

Finalmente, de la única forma en la que me veo es cantando, no importa dónde. Una de las posibilidades es sobre un barco, otra es en musicales, otra en bares, y me encanta. Creo que es la única forma en la que me veo el día de mañana, cantando para la gente, darles algo mío que significa tanto como una buena canción. Amo los musicales, ya sean franceses, italianos, de Broadway o argentinos, me encantan! Mi sueño: llegar a Broadway; mi mini sueño: ser parte de una troup en París; mi sueño mayor: ser capa en los musicales. Implica tiempo y esfuerzo, un tiempo que ahora por el trabajo y la facultad no tengo, pero que en algún momento tendré.

Espero que las fuerzas me acompañen, que mi familia me apoye, que mis amigos me banquen, que los astros se alineen, que yo me decida, para poder empezar a entrenarme como corresponde. Todo implica dinero, una inversión que se deduce en trabajar de otra cosa para bancar los estudios hasta que encuentre un trabajo como cantante. Acá hay mucho acomodo, no me jodan porque es así, son siempre los mismos, pero si uno lucha y se forma se puede,  y si uno se capacita con otros idiomas quizás puede probar suerte en otro lado. La cuestión está en investigar, conocer otras cosas, así como ahora estoy fascinadísima con los musicales franceses y surge mi deseo de aprender francés, algún día, quién te dice, puedo llegar a formar parte de una troup.

Si Mikelangelo Loconte, italiano, pudo pronunciar bien las R del francés, ¿por qué no yo, Ayalén y argentina, voy a poder hacer lo mismo?

 

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