Aires de primavera

Este invierno fue raro.

A diferencia de los 2 años anteriores, este fue mi primer invierno trabajando, y por ende muchas mañanas (o mejor dicho madrugadas) me c*gué de frío esperando el bondi, que no es lo mismo que esperar el subte porque en la parada del 45 POSTA te congelás si esperás más de 5 minutos, mientras que en el subte sea invierno o verano te morís de calor igual.

Además, me dediqué a pasear más que otros años, estuve más… cultural, por decirlo de alguna manera. Leí más que años anteriores, lo que no significa que haya leído demasiado, sino que pude terminar un libro al menos, y leer a tiempo las cosas de la facultad.

Y acá no quiero que te mal interpreten las cosas, adoro leer, es una de las cosas que más disfruto, pero desde que empecé la universidad hay algo que me impide querer agarrar un libro en mis ratos libres. Es como si fuéramos dos fuerzas opuestas que nunca se atraen. Afortunadamente, de a poco esta situación se está modificando y volví a los viejos tiempos.

Por otro lado, abandoné un poco el cyber vicio. No, no consumo nada vía web, sino que simplemente no me estuve conectando tanto. En parte gracias al BB, y en parte gracias a AA2000 que me deja agotada, por lo que cuando llego a casa lo último que se me ocurre es entrar a la pc.

Me siento mejor, porque aunque no haga algo muy productivo fuera de la pc, convengamos que en la pc tampoco lo hacía, así que aprovecho ese tiempo para bañarme, ver Los Simpsons, no andar tan a las corridas a la mañana, en fin… trivialidades que antes no me daba el lujo de hacer. Obviamente, el capuccino nocturno es un must do.

Una de las consecuencias que más lamento de mi cyber abandono es haber dejado de lado el blog, bah… los blogs, porque ahora también tengo uno sobre comunicación, que paradójicamente aún no está comunicando nada por las mismas razones por las que éste blog no lo hace: yo no estoy online.

Pasaron muchas cosas este invierno, y le digo raro porque fueron en su mayoría sorpresas… Conocí personas geniales, me hice amigos, en muchos aspectos se puede decir que crecí, estoy en modo zen: en busca del equilibrio interior. La histeria que me caracteriza no la voy a perder, pero al menos ahora la domino.

Tengo ganas de ver a muchos amigos que extraño, pero mis horarios locos (casi tan locos como yo) no me dejan socializar demasiado, me he vuelto un poco anti, pero no por falta de ganas de estar con la gente, sino porque la gente no comparte los mismos horarios que yo.

A ver qué pasa esta primavera… Por lo pronto espero aprobar todo, que tengamos un fin de año tranquilo, y sobre todo: felicidad!

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