Vieja a los 20

Ayer mientras boludeaba en twitter vi una publicación de Fernando Dente en la que comentaba algo así como que estaba en su casa un viernes a la noche en vez de salir de joda, y puso como hashtag algo parecido a #tengo21, sinceramente no recuerdo específicamente lo que puso por eso no soy más clara, pero se entiende, no?

Eso me puso a pensar que yo, siendo un año más chica, me encuentro en una situación similar: 20 años y el finde adentro, viendo pelis, leyendo, posteando en mis blogs, haciendo cualquier cosa menos lo que hace la gente de mi edad: salir de joda.

Nunca me gustó mucho la caravana, creo que la única vez que salí tan seguido fue en Bariloche y era una situación especial. Me gusta salir y conocer gente, pero siempre preferí los bares antes que los boliches. No sé, esa situación incómoda en la que un desubicado te toca el pelo, o te agarran el brazo, o tardas 1 hr en ir y volver del baño estando a sólo 15 pasos. Nunca me gustó, antes me la bancaba y ahora ya no.

Mis amigas de la facultad siempre me dicen que soy una mujer de 50 encerrada en el cuerpo de una piba de 20, y puede ser. Como crecí entre grandes tengo gustos de grandes, ojo que también me gustaron Bandana y Mambrú, pero si me preguntás quién es Leo Dan te puedo responder tranquilamente. Me gusta Sandro, Palito Ortega, suelo tirar frases de vieja al mejor estilo “el contra”, y a veces mis comentarios son dignos de una madre, no de la hija.

No quiero decir con esto que soy totalmente retro y que tengo un estilo como Enrique “el antiguo”, pero sí es cierto que a veces me siento vieja dentro de mi corta edad. Hay gente a la que le resulta interesante, hay otros que dicen de dónde saliste, pero a mí me gusta, es parte de mi personalidad el conocer cosas de todos los tiempos. Por eso será que me adapto bastante bien a los diferentes entornos, y puedo tener amigas mayores que yo sin hacerlas sentir que están en una guardería.

Desde chiquita no sólo crecí entre grandes, tengo padres grandes y vivo al lado de mis abuelos, sino que mi hermano también es de otra generación, y varias de mis amigas son incluso mayores que él, por lo que ¿cómo no voy a salir medio rara si mi entorno me condena? Con el tiempo me fui adaptando a los gustos de mi propia generación, y aunque también me fueron gustando las mismas cosas que a mis amigas, siempre fui “el bicho raro que no quiere salir y prefiere quedarse viendo una película”.

Por suerte encontré amigos que les gusta esa onda y cuando nos vemos la juntada obligatoria es ver una película, charlar y tomar café, pero como tengo amigas salideras (no bancarias, tranqui) también cada tanto me voy de parranda. Es encontrar el equilibrio, hay que llegar a poder adaptarse a la vida del adulto y a la vida del pendejo. Es estar en el medio.

Últimamente y gracias a mis compañeras de trabajo, la parte de la salida se me hace más costumbre, por lo que ¡bienvenida a mí, joven Ayalén!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s