Hogar, dulce hogar

“No hay lugar como el hogar” dicen por ahí, y cada vez que vuelvo a Villa Constitución corroboro cuán cierta es esa frase.

Volver a casa es como una bocanada de aire fresco entre tanta vorágine de la ciudad, es volver al campo, a la tranquilidad, a que todos nos conocemos, a que todos nos saludamos, a ver a mis amigos y disfrutar de un buen mate. Enterarme las novedades de la ciudad (que por lo general son muy pocas), ver quién anda con quién, quién se peleó con quién, si alguien murió, si alguien nació, todo…

Cuando estoy en la movida no me doy cuenta de cuánto puedo llegar a extrañar mi casa, pero cuando sé que voy a volver las horas se hacen eternas hasta que piso tierra maternal y me recibe mi familia con los brazos abiertos, como si nunca me hubiera ido pero con los privilegios de haberlo hecho.

Crecer implica tomar decisiones, y elegir es también ganar algo pero perder otra cosa. Yo tomé la decisión de crecer y gané madurez, pero así perdí el día a día de ver siempre a mi familia y amigos. Pero todo tiene algo bueno, cuando vuelvo es especial.

Siempre es especial, aunque Villa sea la ciudad menos turística del planeta, aunque parezca aburrida y sin atractivo alguno, amo volver, amo ver a mi ciudad (su música y su gente, ja!), y ahora me siento como en el paraíso.

Lo único malo es que acá no hay Canal de las Estrellas…

Un comentario en “Hogar, dulce hogar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s