Dos mundos

Lejos de tener algo que ver con el ballet de Julio Bocca y Eleonora Cassano, el título de éste post se relaciona con la individualidad en la que estamos inmersos. Sin ser Claudio María Dominguez o Sartre, me gustaría reflexionar un poco respecto de la soledad del hombre moderno.

Hoy cuando salí del trabajo y me tomé el 45 para venir a la facu, caí en la cuenta de algo que siempre tengo en mente pero nunca me puse a reflexionar detenidamente: la individualidad en la que vivimos constantemente. La gente con sus auriculares están en su mundo, y poco les importa lo que pasa alrededor, ya sea porque no les interesa o porque ni se enteran.

Dos paradas después se subió un chico que estaba escuchando música, en eso se sienta al lado mío y nos vi sentados juntos pero sin recaer en la presencia del otro. Y pensé que quizas en otra época podríamos haber empezado una conversación, arrancando por el típico tema del clima, pero ahora como cada uno estaba en la suya ninguno se molestó en tratar de socializar. Darme cuenta de esto me puso un poco triste, porque últimamente mucha gente no tiene conciencia de que hay un “otro” sino hasta que lo afecta. 

“Si no me roban a mí no pasa nada”, “Le pasó a él, menos mal que zafé”, “Que se joda por tonto”, “Uy! Qué pena! (mejor sigo)”, son frases que muchas veces decimos para nuestro yo interior y que nos alejan del ser social. No es que de pronto nadie se relaciones, pero no me digan que cuando están en una reunión en la que no conocen a nadie en vez de intentar charlar con la gente no se refugian en el celular como si fuera un escudo protector anti verguenza.

Claro está que hay temas que con desconocidos es mejor no tocar para evitar malos entendidos como ser: religión o política. En lo personal, estos dos temas prefiero siempre evitarlo, incluso hasta con amigos, porque me ha pasado que de muy buenas charlas pasamos a debates incontrolables. Quizas esto se deba a la falta de tolerancia con la que nos forman desde todos lados. Cómo vamos a esperar que un chico forme su opinión siendo tolerante con las demás, si en los medios nadie tolera la opinión diferente del otro, y hasta los mismos políticos en vez de cooperar por un futuro mejor para el país se pelean por quién dice “este logro es mío”.

Andar por la calle y ver a la gente como si tuvieran un casco sin prestar atención al medio es bastante triste, principalmente porque muchas veces veo que mientras más conectados están, más se alejan del contacto cara a cara. Muchas veces siento que es más lo que nos contactamos vía sms, chat, facebook o twitter, de lo que arreglamos para tomar un café, y quizás el tiempo que invertimos en cada actividad es el mismo, pero como es más cómo charlar desde la cama nos da fiaca cambiar la situación.

En mi caso, al venir del interior y tener muchos de mis amigos en Santa Fe, el tema de la conectividad me salva de no perderme cumpleaños, novedades, chismes, y estar constantemente al tanto de lo que pasa tanto allá como acá. Pero con mis amigos de acá muchas veces me frena, porque siento que si bien todos tenemos agendas diferentes, al saber que al fin y al cabo siempre vamos a estar destrás de la pc, nunca nos tomamos el tiempo de decidir un día en el que juntarnos a charlar “en vivo y en directo”.

Las cosas cambian cuando hay un mate o un café de por medio, el hecho de saltar de tema en tema, ver las expresiones del otro, sus gestos, la entonación con la que emite cada palabra, esas pequeñas cosas que dan valor agregado a una reunión de amigos, últimamente veo que se están perdiendo. Y cada uno está conectado con el otro pero en su propia burbuja personal, mediante un aparato que no refleja la humanidad de quien se está comunicando.

Sinceramente y sin querer pecar de hermitaña, extraño el contacto con el otro, que en el bondi te pongas a charlar con el de al lado, que la gente diga “permiso” y “gracias” al entrar a un lugar o te pidan disculpas por haberte chocado. Extraño esas pequeñas cosas que nos humanizan, que nos hacen sentir personas y no máquinas, que reflejan la sangre del otro. Cuando sentís que late un corazón que no es el tuyo, quieras o no te ves afectado, y mientras que antes uno intentaba socializar y “hacerse amigo”, ahora nos estamos “europizando” y nos refugiamos en aparátos electrónicos.

Siento que cada día estamos más solos, más enfrascados en nuestro propio mundo, que nuestra realidad y nuestros problemas son lo único que nuestro universo nos deja ver, porque más allá no hay wifi para captar la señal del otro, y sin internet ya no estamos conectados, ya no hay charlas, ya no hay cafecito de por medio.

¿Será que nos estamos volviendo más fríos? ¿Alguien comparte mi visión?

Un comentario en “Dos mundos

  1. Jeremiasr dijo:

    “Muchas veces siento que es más lo que nos contactamos vía sms, chat, facebook o twitter, de lo que arreglamos para tomar un café”

    Comparto totalmente tu visión. Incluso hoy reflexionaba en lo individualista (por no decir egoista) o antisocial que a veces soy (y es la verdad) y no solamente yo sino la gran mayoria de las personas (el colectivo es un gran lugar para darse cuenta de ello Jeje). Y no me cabe duda que este mundo en el que vivimos nos moldea de esa manera. La tecnologia, a veces, mas que comunicarnos nos aleja de los demas y termina por sustituir esos pequeños momentos que podemos compartir entre amigos y la familia (cara a cara), acompañados de un buen cafe porque no.

    Saludos!

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