Pecado ¿capital? AMO LA MODA!

Quienes me conozcan y me vean a diario van a pensar enseguida “vos?? andaaaa!!”. Sí, yo. La persona más insolentemente irrespetuosa con la moda la ama. Y es que no la sigo en el día a día, me gusta comprarme revistas, seguir blogs de moda, saber qué hay de nuevo en el ambiente, y sobre todo la manera de comunicar la moda de los nuevos tiempos, pero de ahí a ser una fashionista, estoy lejos.

En la cotidianeidad priorizo MUCHO la comodidad antes que estar divina a costa de sufrimiento. Nunca me van a ver de tacos, salvo raras (muy raras) excepciones, para ir a la facultad. Nunca me van a ver muy maquillada o muy arreglada en general para salir a hacer las compras del hogar. Nunca seguí la moda fielmente, y creo que jamás lo haré. Me gusta ver las nuevas tendencias, me gusta saber qué  me favorece y qué no, pero de ahí a comprarme unas calzas de leopardo porque “está de moda”, ni loca!

No soy de esas personas que usan tacos hasta para ir a comprar una Coca al kiosco, primero porque me resultan incómodos y segundo porque no da. Soy una persona de estatura medianamente baja, y debería acostumbrarme a usar más tacos, pero es una asignatura pendiente que seguiré postergando hasta nuevo aviso.

Eso de seguir la moda al pie de la letra me enferma, y me molesta ver siempre a todas las chicas como si estuvieran uniformadas, con el mismo jean, la misma camisa, el mismo calzado y hasta el mismo corte de pelo. Ahora hasta los anteojos se pusieron de moda y tienen todas los mismos!

Creo que a toda tendencia hay que aplicarle el toque personal, porque va más allá de “lo que se usa”, es una cuestión de cómo te queda, cómo te sentís con la prenda, y qué reflejas usándola. Enseguida te das cuenta cuando una mujer está incómoda con lo que lleva puesto, porque es claro que eligió según otras opiniones y no siguiendo su propia intuición. La elegancia es innata, y creo que de ahí viene el dicho que dice “aunque la mona se vista de seda, mona queda”. Si lo que usas no te hace sentir confianza en vos misma, por más que uses el mejor vestido Chanel, se te va a ver feo. Y para mí la elegancia radica en cómo uno luce la prenda, cómo se siente con ella, qué le hace sentir. Porque un vestido no es sólo ropa que satisface la necesidad básica de vestimenta, es un objeto que te da status y te marca como persona, te hace sentir de determinada manera y eso lo reflejas al toque.

Si la mujer se siente mal con sus tacos se refleja en su cara, hay muy pocas capaces de discimular el terrible dolor que se siente luego de 2 horas con unos tacos de 10 centímetros, y sólo aquellas que viven arriba de ellos son capaces de bancárselos sin que se les piante un lagrimón. Es algo que los hombres, como muchas otras cosas, nunca entenderán. Excepto que sean travestis, pero ese es otro tema.

En lo particular, me encanta combinar distintos colores. Como buena morocha me aprovecho de mi piel y me pongo cuanto color exista para resaltar. De hecho, en pleno invierno tengo las uñas pintadas de coral, soy una ridícula!

Mi tapado “oficial” es rojo vino tinto, y si bien en cuestión de poleras suelo usar sólo blanco o negro, como me gusta usar vestidos aprovecho para poner ahí el toque de color. Vivo de leggins, no soy muy fan de los jeans. Mis zapatos son más bien clásicos, preferentemente negros. Tengo algunos de otros colores pero los de invierno son siempre de ese color. También uso unas botas beige para todos los días, pero amo mis zapatillas. Si unos zapatos no me hacen sentir tan cómoda como con mis zapatillas, enseguida los descarto.

Hay vestidos que reconozco que son hermosos, pero para otro cuerpo. Al haber estudiado Asesor de Imagen, soy totalmente consciente de las cosas que me quedan bien y que no, y nunca me voy a comprar algo que no me favorezca.  Uno porque la ropa no está nada barata como para comprar “porque sí”, y otro porque tengo amor propio y quiero verme bien, no auto-escracharme.

En lo que soy malísima es en el maquillaje. No me maquillo mal, porque uso colores que me quedan bien, pero a veces siento que podría variar un poco y por miedo al error nunca lo hago. Debería hacer un curso de auto-maquillaje, pero consume tiempo del que no dispongo.

Sueño en algún momento poder insertarme profesionalmente en el ámbito de la moda, y ayudar a gente que no sabe realmente cómo vestirse a que encuentren su camino. El asesoramiento de imagen me encanta, por eso disfruto tanto viendo blogs, porque es gente como una que demuestra que no es necesario ser modelo de pasarela para llevar bien una prenda y para combinar adecuadamente.

Si hay algo de lo que estoy segura, es que la ropa te define. Quieras o no una prenda dice cómo sos, qué haces, qué te gusta y qué no. Connota y denota. Si uno no sabe usar correctamente una prenda, o no se pone la prenda adecuada en el color ideal, seguramente va a auto-boicotear su imagen, y hoy en día algo muy importante para el marketing personal es la imagen, más allá de si tenes un currículum excelente. Por ejemplo: si sos graduado con honores en Harvard pero te vestís como un linyera, olvidate de que te tomen enserio.

Triste, pero real.  La moda te puede gustar o no gustar como industria, pero el hecho de saber qué te conviene y qué no es esencial para el mundo de hoy.

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