Melancolía

Si hay algo con lo que crecí fue con dos naciones muy marcadas: la argentina y la italiana. Aún sin ser descendiente de italianos el hecho de haber ido toda la vida a una escuela italiana marcó gran parte de mi vida, y si bien hoy soy incapaz de mantener una conversación en italiano (aunque sí entiendo bien cuando me hablan y puedo leer), hay cosas que no se borran.

Por ejemplo, las canciones aprendidas de chiquita. Todavía me acuerdo a la perfección “Il caffe della Pepina“, cuando jugábamos a quién la cantaba más rápido; también “Ho paura papà” y todo el misterio de la canción; ver los dibujitos en italiano era lo máximo!! Haber visto Cinema Paradiso en el comerdor del colegio y que los chicos chiflen cuando se daban un beso; o mirar Los Picapiedras y otras películas habla inglesa traducidas al italiano. Sin mencionar los videos que nos mostraban para aprender verbos o formas de conversación, riéndonos de las vestimentas ochentosas de los actores. Y por supuesto, cómo olvidarlos, el himno italiano Fratelli d’Italia y el Va Pensiero, himno de la Dante Alighieri.

Me da mucha nostalgia cada vez que escucho algo de Italia, o que me toca atender en el aeropuerto a algún italiano que encima tiene el tupé de hablar en inglés porque ya prevee que no le voy a entender cuando yo encantada de que me hable en su propio idioma. Aunque claro, también me mata la frustración de no poder responder como me gustaría por el simple hecho de que se me mezclaron los idiomas y ahora tengo una ensalada de italiano y portugués terrible. Tengo como proyecto retomar las clases de italiano en la Dante Alighieri de acá, aunque sea conversacional así no siento que tengo 14 años de italiano al pedo en mi haber.

La escuela a la que fuí es ésta, y les voy a contar que yo participé en lo que ven del Modelo de Naciones Unidas en el año 2008 como Embajadora de Argentina y también estuve en lo que fue el principio del proyecto sociocomunitario que ven un poco más abajo. Me da cosita ver en las fotos a chicos que yo vi crecer desde que entraron al primario, ahora están tan grandes! Me siento vieja diciendo eso, pero es la verdad, esos chicos crecieron y ya pasaron 3 años desde que yo colgué por última vez mi uniforme. Hasta la bandera de ceremonias cambiaron! O sea, la que yo usé ahora está colgada en la biblioteca, somos historia hasta en eso! Hoy la promoción 2008 está en ese cuadro que veíamos en el pasillo, hoy somos nosotros los ex alumnos, y no puedo creer que haya pasado tanto tiempo. Cada vez que vuelvo a Villa es como si la vida se hubiera detenido en el 2008, para mí allá nada cambió. A veces, medio dormida y en la confusión, espero que papi me despierte con el desayuno hecho para levantarme a regañadientes y ponerme el uniforme, después salir a hizar la bandera así haga -3º y finalmente hacer de la subida de escaleras el trayecto más largo posible, con Mary (la preceptora) diciéndonos “apúrense chicos que la profe los está esperando”. Qué lindo fue esperar a ser de 5to para subir últimos, y qué ganas de volver a primero para que el tiempo no haya pasado así, tan fugaz.

Un comentario en “Melancolía

  1. maite dijo:

    AYA! me hiciste llenar los ojos de lagrimas con tu post! cuantos recuerdos.. increible que ya seamos tan grandes habiendonos conocido desde tan chiquitas.. si no tendremos anecdotas para contaR! se me vino toda la melancolia junta! gracias por hacerme recordar todo esto, pq aunque los años pasen siempre esta bueno sentarse a recordar un rato.. TE QUIERO MUCHO!

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