Nervios, un mal necesario

Hace bocha que no escribía aca, pero tengo mi justificación. Estuve todo el mes entrando al trabajo a las 6, por lo que tengo que poner el despertador a las 4 para reaccionar 4.30 y a las 5 tomarme el colectivo. O sea, me duermo re tramprano y no me da conectarme. Como yo a la siesta es muy raro que me conecte, directamente postergué todo. Y así estoy ahora, con mil y un temas pendientes para tratar en este Hablemos con Lía personalizado, y una novedad que cambiará la historia de este blog: me compré una cámara de fotos! Sí, mi sueño se hizo realidad y tengo mi propia cámara, ya no necesito de préstamos comprometedores en los que sacar la máquina implica pensar en qué pasaría con mi madre si me la vuelven a robar; ahora salgo dentro de todo tranquila, aunque nunca dejaré de tener esa “sensación de inseguridad” con la que aprendí a convivir hace 2 años.

El título del post se llama así porque últimamente estoy viviendo al filo de la navaja, y no os asustéis que no pienso suicidarme, sino que estoy viviendo en presión constante. Nada para alarmarse, es simplemente porque cuando estoy en la sala vip del trabajo tengo mucha responsabilidad, léase: si mi pasajero no tiene todos los trámites correctamente realizados (check-in, migraciones, corte de bording, etc.) no viaja, pierde el vuelo, y yo pierdo mi trabajo, y si el pasajero llega tarde al avión pierde el vuelo, no viaja, y yo pierdo mi trabajo nuevamente. Ya casi me pasó, fue una experiencia que algún día con más tiempo contaré, por lo pronto estoy tratando de superarlo. Ya lo cuento con risa, pero igual tengo fobia a toparme con el mismo pasajero. En resumen: no le hice el check-in y casi no viaja, es simple… es (no la voy a nombrar porque no me pagan por publicidad).

Hay distintos tipos de nervios: los nervios por problema psiquiátrico, los nervios por una situación desconocida, los nervios que sueles mezclarse con la ansiedad ante algo que vendrá, y los nervios típicos de la responsabilidad que cada uno debe cumplir. Seguro que hay más, como los nervios románticos y toda esa bola, pero la verdad no quiero entrar mucho en una clasificación que no tengo ganas de realizar.

A mi los nervios no me copan mucho, pero aprendí a convivir con ellos. Dicen que los nervios son buenos por un lado porque te mantienen alerta, y creo que en cierto punto está bien. A mi a veces me preocupan demasiadas cosas juntas y tantos nervios suelen ser intolerables, pero creo que de no tenerlos no podría vivir la vida de una forma intensa.

Cada uno tiene sus propios nervios, su propia forma de asimilarlos, su propia forma de canalizarlos, cada uno se entiende y se tranquiliza de la mejor forma, pero quien no logre calmarse estará en un gran problema. Los nervios son buenos en su justa medida, ya cuando se sobrepasan son una tortura.

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