Vuelve que sin ti la vida se me va

Te dejé abandonado, te hice a un lado por un tiempo, y todo por ese zorro llamado trabajo.

Sí, empecé a laburar. En la época más chota del año yo empecé a laburar. Cuando todo el mundo disfruta de sus vacaciones yo estoy atendiendo a la gente con mi mejor sonrisa. Pero bueno… al menos tengo aire acondicionado, o mejor dicho, freezer acondicionado, porque cada día em congelo un poco más.

La verdad que atender a la gente me gusta, excepto diversas excepciones en las que a veces pienso que no atiendo gente, sino piedras sin sentido de la orientación. Y porq piedras? Porque no piensan, no leen, no se ubican, preguntan idioteses, y uno aún tiene que seguir con su mejor buena onda.

Entiendo que haya gente que no sepa determinadas cosas porque en su vida viajó en un avión, pero de ahí a preguntar “qué es arribo?” es como: dale! Te llevaste la primaria! Pero al margen de eso, descubrí que muchos brasileños son bastante troncos y un tanto maleducados. Primero tengo esa teoría desde que me mudé a un edificio al lado de un hotel en el que habitan brasileños casi constantemente, y se paran en la vereda sin dejarme pasar, hecho que me pone de la nuca porque aún pidiéndoles permiso en portugués se hacen los que no me entienden. Ahora comprobé que muchos tienen de brutos lo mismo que de divertidos.

Pero después de tanta gente, de tantos desubicados e histéricos que te gritan en la cara por errores de las líneas aéreas que nada tienen que ver con nosotros, llegan los simpáticos, los agradecidos, los que hacen que el trabajo valga la pena. Ayer me tocó ayudar a unas pasajeras informándoles el colectivo que debían tomarse para llegar a su hotel, pude hacerlo rápido y fácil porque estaban justo a una cuadra de casa. Cuando me tomo el colectivo para ir a mi hogar me las cruzo, justo se sentaron al lado mío! Nos pusimos a charlar con otros extranjeros que también estaban por ahí y cuando nos bajamos las acompañé hasta el hotel. Las tres me agradecieron con un abrazo y me dijeron “eres como nuestro ángel de la guarda”, y no se me piantó un lagrimón porque a veces soy fuerte. Me conmovió mucho que hayan valorado tan chiquito detalle, así que volví a casa con una sonrisa.

Espero que este trabajo me traiga muchas satisfacciones como las de las pasajeras, y si alguno de los que lee este blog va a realizar un vuelo de cabotaje o regional, por favor pasen por el stand de informes a saludarme que con mi mejor sonrisa los atenderé.

“Aeroparque buenos días, mi nombre es Ayalén, en qué puedo ayudarlo?”

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