Odisea: en busca del heterosexual perdido

Qué difícil resulta encontrar pareja, y no sólo lo digo yo, sino también varias de mis amigas y además Lila de Futurama.

Muchas veces nos volvemos locas buscando al hombre ideal, ese con el prototipo de príncipe de Disney que vendrá un día a darnos un tierno beso para despertarnos del ensueño en el que nos dejó la bruja. Pero cuando caemos a la realidad, despertamos y nos damos cuenta que ninguna bruja nos durmió sino que fue el sueño, y que el príncipe que esperamos está esperando por La Bella Durmiente y no por nosotras. Él existe en libros o películas, y nosotras vivimos día a día la realidad que se nos presenta, en la que muchas veces el hombre ideal que estamos buscando no existe, y lo más parecido que encontramos o es gay o ya está de novio con otra.

Yo soy de esas personas que sueña con el ideal de príncipe que es capaz de dejarlo todo por mí, que me haría viajar por cientos de lugares y recorreríamos juntos el mundo entero, compartiríamos películas tirados en el sillón mientras comemos pochochos, saldríamos a pasear tomados de la mano y haríamos picnics en los parques para compartir una tarde juntos al sol. Pero cuando pienso tanto en todo lo que haría me doy cuenta de que ese príncipe que espero no es real, que sólo estoy soñando, y que mi hombre ideal hasta ahora está en el cuerpo de un chico que mira otros chicos.

De ahí mi decepción ante el amor. Nunca me engañaron y no es que deseo que pase, pero si me engañan al menos significa que fui feliz por un tiempo. O sea que ese no es el motivo de mi “sufrimiento” si se quiere. El motivo es la carencia de, la falta de, y no es del hombre ideal porque claramente no existe ni existirá nunca, pero aunque sea algo similar, alguien que se asemeje a mi ideal de pareja. No pido que cante y le guste bailar porque eso ya sería un bonus track, pero al menos que disfrute de ir al teatro conmigo y de salir a pasear, porque amo pasear, pero no me gusta salir sola. Y salir con amigas está buenísimo, pero el tiempo pasa y a veces quiero más que una amiga, que es otro tipo de amor.

A mis amigas las amo, las adoro, y creo que sin ellas la vida sería un embole. Pero todas coincidimos en que estaría bueno un día poder salir con un chico, y disfrutar de otra clase de amor. El amor de pareja que hasta ahora a ninguna nos llegó de la forma correcta, al contrario, uno más tonto que el otro, y es que parece que tenemos un imán para los giles.

Hoy justamente es 21 de septiembre, en muchos países se celebra el día del amor y la amistad, nosotros celebramos el día de la primavera y del estudiante. Pero también el día de los novios. Claro está, sólo una de nosotras llegó de novia al día de los novios, el resto no pasamos ni el día de los enamorados en pareja, al contrario, salimos juntas a tomar un café y a aprovechar el 2×1 en Aroma. Es triste, suena relato de looser, pero sépanlo que no es nada divertido, al contrario, a veces en nuestras charlas llegamos a pensar que nunca nos vamos a casar, o que vamos a vivir solteras hasta los 30 y que nuestra etapa de joda loca se extenderá hasta límites insospechados.

Ninguna es una pirata, eso es lo más triste de todo, porque si al menos fuéramos la mitad de lo trolas que son algunas al menos nos divertiríamos más. Pero somos bastante correctas y nos divertimos a nuestra manera, sin tanto gaterío. Y quizás sea por el hecho de ser recatadas que no conseguimos nada, no lo sé, pero no me va eso de tener que cuasi ofrecerse para que te miren. Al contrario, creo que charlando se conoce la gente, no con un touch & go.

Qué se yo, no soy la gurú de las relaciones, pero siempre soy buena uniendo parejas o reconciliándolas, así que quizás ese sea mi destino: la eterna celestina. Esperemos que no, que ninguna de mis amigas termine así ni yo tampoco, que en no mucho tiempo pueda estar escribiendo un post en el que les cuente que estoy felizmente de novia, y que mucho después de eso les diga que me caso con el hombre más maravilloso del mundo, quien si bien no va a ser perfecto, lo será para mí.

Crucemos los dedos, que en algún momento con mis amigas no seremos el club de las solteras que charlan de todo un poco en la noche del sábado, sino que seamos el club de las que se juntan a la tarde porque a la noche el programa es ver películas con el chico que oficia de novio.

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