Los Simpsons tienen la posta

Acabo de ver un capítulo de Los Simpsons que sencillamente me dejó muy sorprendida para bien afortunadamente.

 Nunca fui muy fanática del programa, pero últimamente lo estoy viendo demasiado porque es lo único interesante que encuentro después de ver la novela a la noche, y junto con El Chavo es lo más entretenido del domingo cuando termina Sin Codificar. 

 El tema es que recién termino de ver un capítulo muy interesante en el que Lisa crea un diario propio para contar las verdades del Sr. Burns, y comienzan algo así como una guerra para dominar los medios de comunicación (en este caso: el periódico). No sé mucho cómo comenzó porque lo agarré empezado, pero básicamente creo que ella quería terminar con la hegemonía de Burns y él, claramente, se negaba. Al final Burns humilló a Lisa frente a toda la comunidad de Springfield utilizando al iluso de Homero, pero éste finalmente reivindicó la moral de su hija al crear un diario en el que aclaraba la verdad. Ella pensó que Burns le había ganado y que no era posible dominar ni para bien ni para mal los medios de comunicación, pero en realidad descubrió que en vez de haber sólo una voz parlante ahora había muchas que podían expresarse y sentirse importantes, ganándole todos juntos una vez más al Sr. Burns.

 El capítulo hace una fuerte crítica a algo que nosotros, los argentinos, estamos viviendo en carne propia en estos últimos tiempos con la Ley de Medios y el intento por parte del gobierno nacional de controlar todos los medios de comunicación, alegando que no quieren que exista el monopolio sólo por haberse peleado con el Grupo Clarín. Es cierto que un solo grupo tiene muchos medios como parte de su empresa, pero es la ley del más fuerte y además es la libertad que el capitalismo otorga. Por otro lado, deberían prestar mayor atención al mapa de medios, en el que figura claramente que ninguna empresa es totalmente independiente, todos tienen un poco que ver con todos, comparten acciones y son parte de la competencia en mayor o menor medida, un buen ejemplo es Papel Prensa, que es 50% de Clarín y 50% de La Nación, los eternos rivales.

 Más allá de lo que yo pueda opinar acerca de la Ley que tiene en velo a muchas personas, principalmente a aquellos que nos dedicamos a la comunicación, el capítulo que acabo de ver me dejó reflexionando acerca de cómo mediante algo cómico y entretenido se puede dar un punto de vista sobre un tema. Muchas veces nos encasillamos en grandes discusiones por tratar de imponer nuestra forma de pensar, y a lo mejor lo más conveniente es demostrarlo mediante cosas que entretengan en vez de hacer mala sangre.

 No me cabe duda de que quien haya creado el capítulo ha hecho una ardua reflexión respecto de la actual situación que se da en varios países con el afán de controlar los medios de comunicación, principalmente en países como Venezuela o Argentina (da pena decirlo) que tratan de hegemonizar la opinión de todos en una sola voz, cuando la democracia debería hacer posible que todas las voces hablen con igual importancia.

 Si alguien me pregunta por qué elijo dedicarme a las relaciones públicas en social media es justamente por eso, por la libertad que estos nuevos medios otorgan a las personas de poder expresarse y hacerse oír, que cada empresa o persona común pueda comunicar a los demás lo que quiere que sepan. Y si bien a veces nos vemos un tanto invadidos por la información, este es el nuevo mundo, la nueva era de las comunicaciones, y no podemos vivir aislados. Todos somos información, todas las voces son importantes, y todo eso es posible gracias a los social media. Cuando antes un ciudadano común podía volverse loco reclamando algo, hoy sube un video a YouTube y puede hundir la reputación de una compañía como pasó con Dave Carroll y su United Breaks Guitars.

 Y si alguien me pregunta por qué estudio relaciones públicas, seguramente responderé que es porque creo que sin lazos comunicativos no hay futuro, sin voces que se hagan oír no hay democracia, y sin gente como nosotros no hay compañía, nación o persona que triunfe, porque somos tan importantes como el CEO de una empresa, porque de nosotros depende que ese CEO sea un gurú o un fracasado. Y porque de nosotros depende el futuro, y es que quiérase o no, de la mano de las relaciones públicas va la fortuna de quien las sepa valorar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s