Archivo | diciembre, 2011

Cosas de secundaria

27 dic

Tal y como lo muestra Glee en cada capítulo, todos tuvimos experiencias buenas y malas en la secundaria. Quizás en la mía no nos tiraban platos de salsa o pintura en la cara, pero sí hacían cosas que molestaban de la misma forma, así como vivimos momentos muy emocionantes juntos.

En mi caso, yo nunca fui del grupo de la gente más top del colegio. Siempre me llevé bien con todos, pero había un grupo más “popular” y estábamos el resto. Afortunadamente nunca tuve que sufrir aislamientos ni cosas por el estilo porque tenía muy buena onda con mis compañeros, y es el día de hoy que tengo muy buenos recuerdos del hermoso grupo con el que compartí 5 de los mejores años de mi vida, pero es cierto que hubieron veces en las que quería correr de ahí antes que quedarme un minutos más.

Por ejemplo: nunca fui buena en los deportes, de hecho debo confesar que me anotaba en los intercolegiales para poder faltar de forma justificada a la escuela (de otra manera no me dejaban faltar, excepto que esté enferma… cosa que nunca pasaba), y como la profesora de gimnasia era consciente de mi incapacidad deportiva aceptaba llevarme pero con tal de que controle que no nos hagan trampa con los puntos, le ponga “huevo” a la hinchada y ayude en todo lo que se necesitaba. Obvio que yo hacía todo lo que me pedían, aunque el pre-calentamiento me lo tenía que fumar igual y era un embole.

Lo triste es que cuando había que formar equipos en las clases de educación física a mí nunca me elegían primero, excepto mis amigas que con la mejor onda no me hacían sentir mal y se adueñaban de mí, para el resto era la lacra del grupo. Y digo esto porque aún quedando últimas las 2 más malas de la clase, a mí siempre me elegían última. Hasta para el quemado entraba tarde al equipo, y miren que el quemado no es la gran cosa.

Quizás es una estupidez recordar esto después de tanto tiempo, pero ya no me hace mal, es más, hoy lo tomo con gracia, pensando que si yo hubiera sido buena en algún deporte quizás habría hecho lo mismo. Son esos detalles que forjan la personalidad de uno, y en mi caso podría haberme afectado para mal, haciéndome anti-social o terminando como Junior (el de Cármen de Patagones que mató a sus compañeros por gastarlo), pero no. Por suerte, todas esas pequeñas cosas que me molestaron en la secundaria sirvieron para hacer de mí una mejor persona, para no hacerle lo mismo a los demás, y está bueno porque cada vez que siento que no puedo más, todo eso me da aliento para demostrarme a mí misma que se puede, y claro, demostrarles a los demás que yo puedo.

Pero no me puedo quejar, creo que más allá de algunas pequeñas cosas y del temita este de la clase de gimnasia, tuve un grupo adorable de gente alrededor. No todos eran mis amigos, sí muy buenos compañeros, y siempre estuvieron ahí. Todos los momentos más importantes de mi vida los pasé con ellos, y siempre me ayudaron, me aconsejaron, me consolaron. Perdí gente muy querida en la secundaria, perdí a mi perro, y cuando llegaba llorando o estaba triste, todos mis compañeros estuvieron conmigo para que yo no me sienta mal.

El momento más importante de mi vida, cuando me enteré que iba a nacer Benja, fue el 1 de enero de 2009 a las 00.05, estaba en Bariloche compartiendo mi viaje de egresados con ellos. ¿Y saben qué pasó? Festejamos todos juntos la llegada del nuevo bebé, celebramos que iba a ser tía, todos emocionados por estar lejos de casa y poder compartir una noticia tan importante. Eso no me lo voy a olvidar nunca.

No cabe duda que la secundaria te marca, y aunque yo no haya sido la más popular, ni la mejor deportista, ni la mejor alumna, creo que así como yo tengo algo de cada uno de ellos en mí, debe haber algo mío en cada uno de ellos. Las sonrisas, las lágrimas, los momentos vividos, las peleas, los gritos, la hinchada, la lucha, el aguante y sobre todo el compañerismo, fueron compartidos por todos. Imagínense, la mayoría compartimos 14 años de escuela, otros se sumaron en la secundaria, así que estuvimos prácticamente más tiempo juntos nosotros que con nuestras familias, y ya éramos una gran familia.

Mi grupo se llamaba La Euritmia, éramos unos locos que andábamos siempre juntos, principalmente el último año en el que nos movíamos en masa. Los últimos meses nos moríamos por dejar la secundaria y comenzar la universidad, hoy creo que todos tenemos ganas de volver a esa vida aunque sea una semana. Hasta los profesores lloraron cuando nos fuimos, así que creo que dejamos algo bueno en ellos.

Hoy nuestro recuerdo se materializa en una foto, egresados 2008 en el pasillo de la Dirección, pero sé que cada profesor se acuerda de nosotros en alguna oportunidad del año, porque no me jodan, fuimos especiales.

En fin, ayer me estaba acordando de todo esto no sé por qué y sentí que lo tenía que escribir acá. Quizás alguno lo lea y se sienta identificado con su propia experiencia en la secundaria, y sino está bueno compartir mi experiencia, que no fue perfecta pero fue la mejor.

Balance 2011

25 dic

Esta época del año es bastante similar todos los años, estoy como el nene de la publicidad del japonés copeteado que ya sabe todo lo que va a pasar, bueno… es que en esta época todo es igual.

Los niños que cuentan todas las cosas buenas que hicieron en el año para que Papá Noel les traiga eso que tanto quieren (ilusos, sus padres saben perfectamente todas las travesuras que hicieron); los grandes empiezan con esos saludos hipócritas en los que les dicen “felicidades” hasta al portero cuando en cualquier otro día lo putean porque no les llamó al plomero, o al jefe mismo que les hace la vida imposible pero hay que cumplir. ´

Después están todas las personas que empiezan a publicar en cuanto medio digital exista un balance del año, en el que si fue bueno la rompen, y si fue malo te torturan con que “el año que viene va a ser mejor”. No digo que no esté bueno poner las cartas sobre la mesa y ver qué pasó para que las cosas salieran de determinada manera, plantear las metas a futuro y desear un año mejor, pero lo que me molesta mucho es la gente que se llena la boca haciendo racontos de cosas que después sabe que no va a cumplir, principalmente en cuanto a estados de ánimo se refiere.

En mi caso, puedo decir que mi 2011 tuvo sus altos y bajos como todos los años, que quizás en éste aprendí a convivir con el trabajo por primera vez en mi vida y eso me ayudó a madurar en muchos aspectos, hoy me siento más responsable, más consciente de un montón de cosas que antes no entendía, y a saber que todo conlleva un sacrificio que hace valorar más el resultado final.

En la facultad tuve un buen año, teniendo en cuenta que hice combo los 2 cuatrimestres (5 materias en cada uno) mientras trabajo con turnos rotativos. Podría haberme ido mejor, siempre pienso que pude haber dado un poquito más, pero para ser una primera experiencia no fue nada mal. Me gusta lo que estudio, me gusta el grupo de trabajo con el que comparto cada tp, quiero mucho a mis amigas y disfruto mucho yendo a la facultad, lo malo es que el cansancio a veces no ayuda y eso complica las cosas, pero se pudo, y con esfuerzo terminé el tercer año.

En lo personal creo que fue uno de los mejores años. El trabajo, como dije anteriormente, me ayudó a madurar en muchos aspectos, a ver las cosas de diferente manera y a verme a mi misma distinta, con los ojos de una profesional en proyecto. Conocí gente muy buena onda que sumé a mis amigos, que me enseñaron no sólo del trabajo sino de cosas de la vida. Mis compañeros son muuuy copados, tenemos nuestras cosas porque todo trabajo implica errores y discusiones, pero hay mucha buena onda que hace que podamos trabajar bien, cómodos, confiando el uno del otro.

Mis amigas de la facu me ayudaron a seguir adelante, a no bajar nunca por más cansancio físico o mental que tuviera, fueron mi sostén y se los agradezco infinitamente. Mis amigas de Villa están siempre ahí, al pie del cañón, del teléfono, de las redes sociales, de hablarnos poco pero querernos mucho. Las extraño demasiado, pero las cosas son así y ya estoy aprendiendo a convivir con esto.

Este año gracias al blog conocí a gente muy copada que me ha salvado la vida en varias oportunidades, lo que agradezco también porque sino hoy tendríamos un par de materias colgadas. Creo que todo tiene que ver con todo y que por algo aparecen las personas en nuestras vidas. Gracias a los chicos del trabajo empecé a salir más, a divertirme como la gente normal, a conocer gente nueva y a disfrutar. Y todos los que aparecieron en mi vida produjeron un cambio positivo, lo que me hace confirmar que siempre las cosas pasan por algo.

El plano amoroso es un punto y aparte en el que siempre llego a la misma conclusión: tengo un imán para los gays. Esperemos que esta situación se modifique en el 2012, sino creo que voy a entrar al convento y quizás ahí encuentre a un Capitán Von Trapp para cantar en los alpes austríacos. En fin, todo sigue igual… Aunque por un lado pienso que es mejor así, a veces no tengo tiempo ni para mi propia vida como para depositar parte de ella en otro.

Como finalización de este post, no voy a poner los propósitos para el 2012 por miedo a no cumplirlos y quedar como una idiota, eso mejor me lo reservo al ámbito privado así la única que se critica soy yo; pero sí voy a decir que no puedo creer que en 1 año me recibo, que por fin tanto sacrificio va a dar sus frutos, y que voy a ser libre académicamente al menos por un tiempo.

Les deseo un muy buen año a todo aquel que pase por este lugar, les agradezco el haberme leído este tiempo y compartido cosas juntos, sé que ultimanente me colgué bastante pero sepan comprender que todo no se puede. Les mando un beso enorme, todo mi cariño y nos veremos, probablemente, el año próximo con más novedades!

ULT VLO ATE 5-DIC-11 POS 5

9 dic

Largos días pasan desde la última vez que escribo acá. Siempre por una cosa o por otra pateo la pelota para 20 arcos distintos antes de decidirme a escribir acá. Empecé a escribir en un cuaderno, pero hasta eso tengo abandonado.

El 5 de diciembre cumplí 1 año de trabajar en AA2000. Lo cumplí trabajando, más precisamente cerrando el stand, por lo que tuve tiempo de recapitular muchas cosas. Bastante agua pasó bajo el puente en este año; conocí a mucha gente famosa y no tanto, traté con embajadores y ministros, ¡hasta conocí al vice presidente de la Nación! Y entre toda esa gente también hice muy buenos amigos, conocí a compañeros de trabajo muy divertidos, la pasé bien y la pasé mal, como en todo trabajo nunca es todo perfecto, pero acá ahora puedo decir que me siento cómoda.

De tan cómoda que me siento se me pasó por alto el hecho de que al haber cumplido mi objetivo (pasar el año) ya puedo mirar hacia otros horizontes, no quizás con la rápidez con la que en un momento deseaba, pero sí con vista a un futuro un poco más prometedor.

Sinceramente acá la paso bien, excepto esos días en los que las cenizas nos alteran los nervios a todos, el trabajo es bastante tranquilo y tiene mucho de administrativo en varias cosas. Hay buena onda, aunque hubo un tiempo que no fue hermoso, afortunadamente todo pasa. Puedo manejar mis horarios y eso me beneficia por la universidad y para volver a mi casa cada tanto, tengo mi propio sueldo y pude madurar en muchos aspectos.

Sé que suena una tontería y que quienes me conozcan lo primero que van a decir al respecto es “¿WTF? ¿VOS MADURA?”, pero sí. Tener un trabajo cargado de responsabilidades te hace madurar, quieras o no, aunque sea un poco. Acá un error es un reclamo, una asistencia mal es un problema, y perder la paciencia es estar al borde de la locura, porque ante todo hay que mostrar la buena cara, salvar las veces en las que Aerolíneas Argentinas no atiende el teléfono e intentar responder cuando la gente dice “¿pero por qué el avión de Lan sale y el de AR no?”.

Tener que tratar con gente “importante” muy seguido es muy lindo pero muy cansador. Ni en mis sueños más locos me imaginé dándole la mano al Dalai Lama, o tratar con embajadores de diversas naciones, incluso tratar con CEOs de empresas grosas como Coca-Cola o Unilever. Y por otro lado está la Su, siempre soñé con estar en su living hablando de mis logros, y la terminé conociendo en la sala vip de AEP para hacerle una asistencia.

En fin, hoy puedo decir que este año fue muy productivo, trabajar acá y conocer el trasfondo de la industria aeronáutica, lidiar con las empresas, con la gente, con una misma, son cosas que quiérase o no me hicieron crecer (no de altura) y verme más preparada para el futuro. ¿En qué consiste ese futuro? Sólo mi destino lo sabe, por ahora, mi futuro más próximo es recibir a los chicos del turno y atender a la gente.

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